Solo proponte avanzar

*Pbro. Behitman A. Céspedes De los Ríos
Columnista

Estamos estrenando año y hemos asistido a los rituales de cada fin de año: balances de lo que hicimos o dejamos de hacer; promesas que se quedaron en palabras llevadas por el viento; nuevas promesas y compromisos para el nuevo año. En medio de la nostalgia o la alegría hemos dicho que ahora sí vamos a cumplir, que no daremos más largas al asunto, que por fin se llegó de momento de…

Somos muy generosos para prometer, inclusive para empezar a cumplir lo prometido, pero muy lentos para cumplir y terminar las buenas acciones que hemos emprendido. ¡Cuántos proyectos hemos dejado tirados en el año que se fue!
Para muchos la vida se va pasando en promesas de fin y de inicio de año. El escritor chino Yutang Lin decía que “la belleza de la vida humana consiste en que, al revisar nuestras resoluciones el día de fin de año, descubrimos que hemos cumplido una tercera parte, hemos dejado sin cumplir otro tanto, y no podemos recordar a qué se refería la otra tercera parte.” Interesante estadística; ojalá valiera para nosotros, siquiera en esa tercera parte de cumplimiento.

De todas formas, es necesario ilusionarnos, es preciso vivir con propósitos, necesitamos forjarnos metas, que serán el resultado de lo deseado, lo planeado y lo trabajado con compromiso y disciplina. No puede detenernos el que no hayamos podido alcanzar lo que nos hemos propuesto y que haya tocado a nuestra puerta la frustración o el fracaso, pues este “es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia” (Henry Ford).

Nuestras metas se podrán alcanzar en la medida en que confiemos en que podemos lograrlo, en la medida en que nos apasione lo que hacemos, si perseveramos, si no le huimos al esfuerzo y al sacrificio, si aprendemos a reconocer y a superar las equivocaciones, si entendemos que hay cosas que debemos cambiar, y que a nadie le interesan más nuestros sueños que a nosotros mismos.

Es un nuevo año, una nueva oportunidad para empezar, un Kairós se dirá desde la fe, es decir, un tiempo de gracia y de bendición especial que debemos aprovechar para hacer las cosas mejor.
Te propongo para este año que no te cargues de tantas promesas, que no sean muchos tus propósitos, que seas más realista en lo que quieres alcanzar y que, como dice Alejandro Jodorowsky en su obra La vida es un cuento, “Comienza simplemente por caminar, no te propongas llegar, proponte solo avanzar, así llegarás a donde quieras.”
Mi propósito para este año, y espero sea también el de ustedes, es poner todo mi empeño en avanzar.
*Rector Universidad Católica de Pereira