Sobre Marcial Navarro y otros temas

Jaime Cortés Díaz
Columnista

Registrar el fallecimiento de una persona como Marcial Navarro Bazurto, causa lamentación inmensa por la vitalidad que representó y concretó en obras y virtudes llenas de resultados en valores de bienestar común, creación de empresa, respeto por la fuerza dependiente y la integridad social como elementos básicos de los tejidos comunitario y empresarial. El momento de su deceso acrecienta pesadumbre debido a las circunstancias de la pandemia que nos persigue, al no poder ejecutarse exequias, es decir mayor acompañamiento al ritual de su desprendimiento corporal, para demostrar a la sociedad y a su familia aprecio por alguien que como él, fue invencible en el establecimiento de emporios, de distribución y de progreso. Siempre se puso erguido en los momentos duros de calamidad económica, con fe y confianza en sí mismo para volver a emprender lo que hoy constituye su legado fabril en condición del desarrollo y mejoramiento de la vida. Hay que estar lleno de convicción para llegar hasta donde planteó su puerto.

Marcial, ingeniero electro-mecánico de la Universidad del Valle, sin posgrados como lo afirmaba, era por encima de todo un maestro que capacitó a cientos de jóvenes recién egresados, pues era crítico al señalar que la formación en buena parte adolecía del componente experimental, dando fuerza a que la teoría, sin práctica pertinente, no lleva a una buena productividad. Predicaba la importancia de vincular a los profesores a una especie de año sabático para convivir en los procesos industriales in situ, y de esta suerte sintonizar modelos pedagógicos con la realidad competitiva y reivindicarlos en mutuo beneficio. De allí su interés para que la política de la triada Empresa-Universidad-Estado, no fuera una recitación de todos los actores sin contenido real. Entonces, con otros empresarios, rectores y agentes de los gobiernos territoriales, se produjeron varios encuentros en los que con claridad diseñó los papeles respectivos de cada sector y de eso dejó documentos que aun hoy tienen vigencia.

La institución Sociedad en Movimiento debe rescatarlos y coadyuvar a su difusión y cimentación.
Días antes de la crisis, el suscrito compartió vecindad de silla en el evento que la UTP hizo en el Hotel Movich para presentar el proyecto de Centro de Liderazgo, en el que se mencionó su nombre como un adalid de estas iniciativas nacidas de la necesidad de cohesionar a la dirigencia en defensa de la comunidad con acciones que permitan establecer equidad e integración. Qué gran vigencia en época de coronavirus.

El Comité Intergremial de Risaralda fue una de sus preocupaciones para fortalecer el trabajo de consuno por el bienestar del país y de la región ¡Honor a su memoria!.

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Más sobre el Plan de Desarrollo de Pereira. Para la edición de hoy se ha querido resaltar dentro del accionar previsto en el plurianual de inversiones, el proyecto de movilidad y ordenamiento que tiene relación con Cerritos, territorio de importancia no solo local y regional, sino también nacional como repartición de accesos y movimientos de personas, bienes y servicios que mueven una economía vital para los sectores poblacionales involucrados.

En la actualidad proliferan caos, incertidumbre y olvido de quehaceres diagnosticados, sin liderazgo oficial que ponga orden y debida planeación. Qué bueno que el alcalde Maya haya privilegiado la vía Pereira-Cerritos como uno de los puntos estratégicos a realizar y saber que si las posibilidades se dan, a pesar de las circunstancias reinantes, el tramo y el Corregimiento tendrán un doliente que de verdad, con voluntad política de tipo colectivo, plasmará esta petición sentida. El empresariado, la gremialidad y la ciudadanía, acompañarán la intención del burgomaestre con la convicción de pasar su administración al rango de histórica, si la expectativa se cumpliere.

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El gobierno de la nación debe en esta segunda emergencia otorgar medios de apoyo a las universidades privadas con el fin de mantener y ampliar su población dicente, ante las fuertes caídas en las matrículas que son la principal fuente de ingresos y soportan nóminas de docentes e investigadores de alta calificación que es menester seguir sosteniendo. No se puede, por ningún motivo, que la educación decaiga en el país. Por el contrario, estos tiempos necesitan de ella para la reconstrucción que durará muchos años.