Si Pereira quiere, Pereira puede

Luis García Quiroga
Columnista

En vista del caos ambiental que vive Medellín por la pésima calidad del aire que respira la gente, es un hecho la construcción de un parque ecológico en el sitio que hoy ocupa el aeropuerto Olaya Herrera. Es tan grave, que están dispuestos a sacrificar la comodidad de tener un aeropuerto en el centro.

Es esa una lección por aprender en Pereira, donde algunos poderosos le siguen mamando gallo al proyecto de gran parque en el enorme predio del Batallón San Mateo.

Un experto de la estatura de Jorge Ramírez Vallejo (pereirano profesor de Havard University) propuso en el malogrado foro cívico de Expofuturo, ejecutar en el predio del Batallón, un proyecto combinado de parque ambiental y recreativo con un parque tecnológico de ciencia e investigación al estilo de Silicon Valley. Eso es el mañana pensado y ejecutado desde hoy, pero no hemos hechos absolutamente nada de nada.

Si queremos una ciudad ambientalmente sostenible, con el crecimiento exponencial del parque automotor (automóviles y motos, incluyendo buses, busetas, volquetas y camiones) que como chimeneas ambulantes sueltan material particulado contaminante, es inminente desarrollar el proyecto del gran parque San Mateo.

Los pereiranos no queremos allí un proyecto inmobiliario entre otras cosas, porque geográficamente entre las avenidas 30 de Agosto y la Sur tenemos un cuello de botella que para la movilidad ya es un caos y para la crisis ambiental que se agudiza, será un suicidio.

Entre la calidad de vida de los pereiranos y la plata del negocio inmobiliario, es clara la elección por lo ambiental. Las próximas generaciones no nos perdonarían semejante burrada, en contravía de todas las tendencias urbanas modernas.

Si las autoridades locales no agilizan el proyecto, el tiempo va pasando y el compromiso de aportes tantas veces cantado por el presidente Duque, se va a perder. Ya es hora de que el Concejo diga algo al respecto y el alcalde Maya se ponga mosca con el estudio de factibilidad del proyecto.

Sería imperdonable que le sigan apostando al marchitamiento del entusiasmo de este proyecto ambiental, quizás esperando una coyuntura oportunista para volver otra vez por las andadas del escandaloso proyecto miti-miti del año 2017.

Pensando en grande, incluso allí cabe un Campo de Marte con una pista atlética de corte olímpico, en lugar de la “reparchada” de la pista del estadio Hernán Ramírez.

Cuando Ramírez Vallejo habló en Expofuturo, la gente de puso de pie para aplaudir. Ahora falta que nos pongamos de pie para planear y ejecutar.

El legado más ambicioso de desarrollo sostenible de esta generación al futuro de la ciudad, debe ser el gran parque. Lo demás sería un gesto de inferioridad histórica.

Deja un comentario