Si ignoramos a Petro, Cepeda y Uribe, tendremos paz

Jaime Castaño Torres
Columnista

El pan de cada día de todos los colombianos es cualquier palabra que digan o escriban estos personajes, pues de inmediato se saturan primero los medios de comunicación magnificándolos y a renglón seguido las altas Cortes porque todos ellos son “Afuerados” (porque tienen Fuero y no Aforados como mal dicen algunos) y por esa razón todos viven denunciándose entre sí a través de los presuntamente más prestigiosos abogados que tienen trabajo fijo con ellos para esos fines solamente. De contera, las altas Cortes le dan más prelación a esos cuasichismes y suspenden el desarrrollo de los demás procesos por importantes que sean, lo que no es entendible.

Como están en los dos extremos, de sus palabras y la magnificación que se hace de ella por todos los medios, necesariamente conducen al país entero a una polarización que es la enfermedad más grave que puede sufrir la patria porque de esas viscerales expresiones de derecha o izquierda salen los insultos y luego las grescas que no es trabajoso que terminen en muertos o masacres.

Todos ellos han sido importantes, pero ya están fuera de lugar. Esos tiempos deben pasar si buscamos la paz. El camino más corto para crear los conflictos está en las manifestaciones que se hagan en uno u otro sentido de la política vista por estos personajes y por eso estará haciendo carrera en el futuro una opción de centro. Nada distinto de eso sucedió en 1957, cuando caído el gobierno de Rojas Pinilla los dos dirigentes de los partidos tradicionales -enemigos acérrimos hasta ese momento-arriaron sus banderas y firmaron el pacto de Sitges que dio nacimiento al Frente Nacional que si bien es cierto no fue la panacea, sí trajo un apaciguamiento de los ánimos y el país pudo retomar los cauces de la normalidad.

Ahora se requiere de lo mismo, pero se necesita un condimento más: los medios de comunicación que se han dedicado a ese amarillismo con uno u otro de los contendientes para que se destaque su actuación… entonces el primer remedio sería que se acabara la polarización de los medios radiales y televisivos y si bien su razón de existir es informar bien, pueden hacer la noticia pero sin las magnificaciones y los enfrentamientos al aire libre de los polarizados. Sé que es mucho pedir, pero pienso que el bien de la Patria está por encima de todos.
Los señores Petro, Cepeda y Uribe no perderán nada en su cauda pero si se atemperan contribuirán a los que pretenden pregonar: paz, pero no la paz desde el punto de vista de cada uno que termina siendo la paz de los sepulcros, si no la verdadera paz para todos, pues si cabremos en los infiernos por qué no caber en nuestra amada y sufrida Patria. Para eso sería bueno la limitación de reelección en el Congreso para que no sean Gerleines, Barcos y tantos como éstos.

Es preciso que le demos vuelta a la página, que dejemos de vivir en el pasado. Actualicemos nuestro chip. Vivamos el hoy, máxime cuando de política se trata y más aún si es politiquería barata como la que tenemos en todos esos personajes. Y aquí es bueno recordar que esos excesivos protagonismos y la famosa Ley de Bancadas castraron el parlamento y con ello se dificulta que aparezca un verdadero nuevo líder, que no se presente o adquiera preponderancia porque se arrrodilló ante algún poderoso que lo promovió y listo, pues de ahí han salido los Santos, los Duque y quién sabe cuántos más. Pero si el Congreso volviera a ser el Foro de Libertad como fue concebido,seguramente sería una cantera de nuevos líderes que condujeran al país por un camino de paz y de progreso, pero no el caballo de batalla que usan hoy, si no como un verdadero deseo de conducir el país por caminos de paz. Y cuidarnos de los fariseos que aparecen como lo hizo Mockus que siendo el más “transparente” resultó que se financiaba a través de una fundación que sólo recibía dineros del Estado y auncuando consiguió enredar los fallos, por fin se aplicó la Ley para él, que hasta entonces era intocable.-

Que los mencionados sigan en sus posiciones… ¡claro! pero que cuando hablan frases incendiarias que los medios no las magnifiquen. La paz es un estado mental y debe ser un propósito de todos los colombianos y pido a todos, empezando por los medios, que aporten su granito de arena para el mejor futuro de nuestra amada patria. No más canibalismo exacerbado como el que tenemos hoy. ¡Que haya paz, por Dios!