S.O.S por el bioparque Ukumarí

Fabio Castaño Molina
Columnista

Tuve la feliz oportunidad de recorrer el pasado martes el Bioparque Ukumarí, una de las joyas que en materia de atractivos ofrece Pereira al turismo nacional e internacional, si tenemos en cuenta que su diseño y de manera particular sus hábitats, son de talla mundial. Tenía mucha curiosidad de saber de la suerte del bioparque en esta época del coronavirus. El lugar fue cerrado al público el pasado 16 de marzo en el inicio de la primera medida de cuarentena decretada por el gobierno.

Fue un golpe certero a sus finanzas porque el lugar depende exclusivamente de sus ingresos por visitantes, que el año anterior alcanzó una cifra record de 350 mil asistentes y por ende le permitió engrosar sus arcas y hacerlo autosostenible hasta el momento del inevitable cierre. El cierre de ahora tiene un agravante y es que sus directivos en cabeza de su gerente Sandra Correa, deben garantizar la alimentación y el mantenimiento de sus cerca de 400 ejemplares y de los 92 empleos directos que hoy genera, entre personal de planta y algunas contratistas.

El funcionamiento del parque con muchísima austeridad, cuesta hoy unos 350 millones de pesos mensuales. No sobra contarles amigos lectores que por culpa del covid 19, se perdieron ya cerca de 120 empleos que generaban unos 30 emprendedores que ofrecían diferentes productos y servicios al interior del mismo. Pero como no se trata de llorar por la leche derramada sino enfocarnos en las acciones que apuntan a la salvación de este hermoso lugar, hay que destacar el entusiasmo y las ganas que la misma Sandra Correa y su equipo de colaboradores están poniendo para superar este trance y permitir que los animales no se vean afectados y salvar el empleo de sus colaboradores. ¿Cómo lo están haciendo?

En primer lugar se idearon una membresía con distintos precios, para que quienes lo adquieran puedan visitarlo las veces que quieran durante un año después de que se autorice su reapertura. Hay membresías de 120, 200, 300 ó 400 mil pesos, incluso una de carácter empresarial. Se idearon además el programa adopte un animal, pero no para llevárselo del parque, sino para que se le garanticen su alimento por uno o varios meses. Comfamiliar Risaralda adoptó por ejemplo, uno de los elefantes al que le garantizará el alimento durante el tiempo que dure la crisis. Personas naturales adoptaron por su parte otras especies como suricatas o las dantas.

Todo el que lo desee puede colaborar en esta tarea a través del whatsapp 317 4413775 o escribiendo a las redes sociales del parque. A lo anterior se agregan los recorridos virtuales que vienen haciendo día de por medio y que buscan cautivar a los miles de seguidores a través de las redes sociales que además vienen siendo monetizadas. Nuestro Bioparque Ukumarí está listo con todos los protocolos de bioseguridad para abrir al público, pero esto no parecer estar cercano. Por ello no podemos permitir que nos muera por falta de oxígeno financiero. Todos podemos colaborar. ¡Hagámoslo sin vacilación!

Deja un comentario