Rol de la cultura en la sostenibilidad

Lisandro René López Martínez
Columnista

Los recursos culturales tangibles e intangibles conforman, la memoria colectiva de los pueblos, sirven de inspiración y aportan significado al presente y son capitales para la construcción del futuro. Es, pues, partiendo de ese contexto, que da carácter y personalidad a los pueblos, junto con sus valores y aspiraciones, como deben plantearse el progreso económico y los procesos de desarrollo.

La cultura es un recurso estratégico para la sostenibilidad ambiental. Existe una analogía entre la diversidad cultural y la biodiversidad, entre los valores culturales y la forma de enfrentar la protección del medio ambiente. La preservación de la cultura y de su biodiversidad está en función de la preservación y conservación del medioambiente, hasta el punto de que la cultura viene en parte determinada por el medio ambiente en el que se inserta, pero a su vez, la conservación de éste depende del uso, significado y valor que los grupos humanos atribuyen a sus ecosistemas.

El patrimonio fue una de las primeras áreas culturales a las que se reconoció un potencial económico. En los centros históricos de las ciudades, la reutilización de monumentos debidamente recuperados en edificios públicos, a menudo como museos, podía tener una buena relación costo-beneficio, además de ayudar a la reanimación económica de los viejos barrios de las ciudades, generando ingresos y empleos. “La preservación paga” y “la conservación, factor de desarrollo” son eslóganes con multitud de adeptos en todo el mundo.

El turismo, al significar el movimiento hacia un mundo distinto al propio, constituye en sí misma una experiencia cultural. Tanto la que va directamente dirigida a disfrutar del arte público, de un museo o de un espectáculo artístico o un circuito, como la que busca disfrutar de un ecosistema, un paisaje.

La cultura es por tanto una parte esencial de la realidad humana, que define las condiciones para garantizar la preservación de identidades, la gobernabilidad, la cohesión social, la creatividad, la defensa del medio ambiente, la cohesión territorial y, en definitiva, el desarrollo humano sostenible.