Remesas en Risaralda y en Colombia

* Oscar Andrés Jiménez

Columnista

Desde la Cámara de Comercio de Pereira planteamos temas a partir de los cuales podamos generar discusión regional. Desde el Centro de Estudios e Investigaciones Socioeconómicas monitoreamos el ingreso de remesas de trabajadores del extranjero al departamento de Risaralda, sobre el que llamamos la atención desde esta columna.

El Ingreso de remesas ha llamado la atención de los analistas económicos del país debido a que en el consolidado nacional el valor recibido en dólares ha estado creciendo a una tasa promedio de 7,7% anual desde el 2014 y el año pasado fue de 7,1%, totalizando 6,8 miles de millones de dólares; ante el desbalance de la balanza comercial colombiana, algunos analistas han sugerido que el flujo de remesas es una de las explicaciones al crecimiento del consumo de los hogares colombianos, que no parece muy coherente con los resultados en materia fiscal y de comercio exterior, que ha registrado Colombia durante los últimos años.

En el caso de Risaralda, este es un fenómeno ya conocido de tiempo atrás. De acuerdo con las cifras reportadas por el Banco de la República, en el total de remesas Risaralda ha sido el cuarto departamento que más recursos recibe (superado por el Valle del Cauca, Antioquia y Cundinamarca, todos departamentos mucho más grandes y con muchos más habitantes), representando el 7,5% del total nacional, pero en el ingreso de remesas por habitante es el líder a nivel nacional, de lejos.

Según estimaciones realizadas con base en las encuestas de hogares y la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares, en Risaralda aproximadamente el 15% de los hogares tiene por lo menos un miembro receptor de remesas, aunque solo para una quinta parte de éstos las remesas son el único sustento. Hoy día el destino de estos recursos es un poco más diverso que en el pasado y esto es producto de la experiencia acumulada en la región con este fenómeno.

Hace una década, casi la totalidad de los ingresos por remesas se destinaban al consumo de los hogares receptores. En la actualidad esta proporción es de menos de la mitad. Porciones importantes se destinan a educación superior, propiedad raíz, para el montaje de micronegocios y para el consumo de bienes durables. Esta experiencia de Risaralda debería ser observada desde el resto del país para dar un mejor uso a los recursos que están ingresando recientemente.

Al tercer trimestre de 2019 habían ingresado a Risaralda 372 millones de dólares por remesas (10% más que el año 2018) y de mantenerse la participación nacional, el total del año debería estar alrededor de los 510 millones de dólares. Una cifra que ya supera en una proporción importante a los ingresos por exportaciones de bienes y sobre la cual debe mantenerse la atención, ya que es uno de los combustible para la actividad económica y empresarial de la región.

*Director Centro de Investigaciones Socioeconómicas CCP