Prueba o castigo (Primera parte)

Padre Pacho
Columnista

Nunca el ser humano en su historia había sufrido algo tan universal y tan consciente, llevándolo a una sobredosis de angustia y obsesión. ¿Quién es el responsable de tanto desastre? ¿Cuánto durara? ¿Es verdad que Dios nos esta probando, o es un castigo suyo? ¿Sirve la oración en este tipo de catástrofes?
Existe una discusión bíblico teológica, y es que, si recurrimos al Antiguo Testamento, caeremos en reflexiones fundamentalistas, distintas al Dios de Jesús, que es

enteramente bueno e incapaz de desencadenar crueles castigos.
Algo claro es que Dios es misericordia y amor. Pero al mismo tiempo soy consciente que si Dios me ama, también soy reo y responsable, de mis propios actos. Cuando me pregunto si Dios castiga, tengo que confrontarme conmigo mismo y preguntarme si yo le he sido infiel a Dios y cuál es mi becerro de oro.

Este tema de la pandemia debemos afrontarlo, no como algo para los demás, yo también tengo mi propia culpa, hay una responsabilidad personal y colectiva, de lo que hago, de mis propias omisiones que a veces son más graves que las propias faltas contra el decálogo.

Cuando surge la pregunta Dios castiga, inmediatamente decimos que Dios nunca castiga, aunque la biblia diga que en ocasiones Dios si ha castigado.

En 2 Samuel 24, se nos narra cómo la ira de Dios se enciende contra el pueblo, por las malas decisiones del rey, y Dios dice que podrán suceder tres cosas: una hambruna de tres años, ser perseguidos por los enemigos o tres días de pestilencia sobre el pueblo y todo eso por el pecado.

El hambre es símbolo de la pobreza, los enemigos símbolo de la guerra y el tercer enemigo es la enfermedad, la peste, y la epidemia. Y esto ocurrió históricamente mil años antes de Cristo. Y Dios permitió que la peste viniera sobre el pueblo y murieron 70.000 y todo como consecuencia del pecado. En el fondo Dios nos está diciendo: los males que suceden, son consecuencia de las malas decisiones del hombre.

Quienes creemos en el poder de un ser superior no podemos aceptar que las cosas, suceden simplemente porque son regidas por causas naturales. La mayor parte de los males no son de la naturaleza, tienen una conexión con el pecado, son de los humanos. El pecado suele tener sus secuelas a nivel personal y colectivo.
Continuará…