Por la salvación del San Jorge

James Fonseca Morales
Columnista

Agradecemos al gobernador electo, Víctor Manuel Tamayo que, en la reunión de la Universidad Libre, haya escuchado lo que teníamos para aportar sobre el diagnóstico del Hospital San Jorge de Pereira.

Le enteramos que, durante los últimos dos años, la Corporación Vigía Cívica había venido advirtiendo, públicamente, de hechos que, además del desbordamiento de la cartera, hacían inminente la crisis financiera que hoy tiene al hospital en una situación que difícilmente podrá superar sin remedios heroicos.

Desde agosto de 2018 publicamos un cálculo de nuestros practicantes, del que se deducía que el déficit de caja se estaba incrementando en unos $3.500 millones mensuales. Dijimos entonces que ninguna entidad o empresa puede sobrevivir en tales condiciones financieras, pero nunca se buscó una solución real al problema.

Pero, aunque no tuvimos eco en la administración del hospital, ni en sus superiores, si fuimos escuchados por la Contraloría General de Risaralda y luego por la Contraloría General de la Republica que, aunque hicieron sus propios hallazgos, ya poco pudieron hacer para contener el descalabro. De esos hallazgos vendrán una serie de planes de mejoramiento que, como ha ocurrido con otros anteriores, podrían terminar incumplidos, si no se aplican los correctivos eficaces. Por otro lado, irán las acciones personales de responsabilidad fiscal que, probablemente terminarán en sanciones para algunos funcionarios, pero no le restablecerán la salud financiera al hospital.

Otros funcionarios y particulares involucrados, están amparados por el “manual de contratación” del San Jorge que permite procesos de “contratación abreviada” inferiores a $1.656 millones, solo con la invitación privada a dos inscritos en el banco de proveedores del hospital.

En la Corporación Vigía Cívica hemos analizado todos los documentos emitidos por los organismos de control, después de sus visitas al Hospital San Jorge y concordamos con sus conclusiones, salvo en que, donde ellos ven faltas de planeación o errores en la aplicación de las normas, nosotros opinamos que, detrás de tal ineficacia, no hay errores groseros, de inexpertos, sino una inocultable intención de acomodar intereses lesivos al beneficio del hospital.

En consecuencia, el reto del nuevo gobernador y del equipo que le acompañará, será neutralizar a los agentes internos y externos de esos intereses lesivos que, seguramente, por el solo cambio de gobierno y de los administradores del San Jorge, no van a abandonar sus intenciones de seguir saqueando la institución, entre otras razones por la facilidad y la, hasta ahora, impunidad, con que lo han podido hacer.

Vigía Cívica y sus miembros, como seguramente todos los pereiranos, quedamos a disposición de los nuevos funcionarios para colaborar, como sea necesario, para salvar el hospital que quienes nos antecedieron en esta ciudad, forjaron hace 115 años.