¿Podemos predecir los temblores?

*Rodrigo Tabares Ruiz
Columnista
Los recientes sismos que se sintieron en gran parte del territorio nacional, han revivido la discusión sobre la posibilidad de predecir estos fenómenos naturales.

En este sentido las redes sociales se han convertido en la caja de resonancia de todo tipo de información, que en un porcentaje importante se tergiversa o carece de fundamento y genera pánico entre muchas personas, como la relacionada con un posible movimiento telúrico de gran intensidad que tendría graves consecuencias para los habitantes del departamento de Risaralda.

En aras de la verdad, lo primero que se debe aclarar es que no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un temblor, porque en estos fenómenos intervienen cientos de variables. Los sismos en general son causados por la acumulación de tensiones en la tierra, como el movimiento de las placas tectónicas, entre ellas la Sudamericana y la de Nazca, producto de las cuales se libera energía que se propaga en forma de vibraciones conocidas como ondas sísmicas.

En segundo lugar, no existe base científica para afirmar categóricamente que haya relación entre el calor y los temblores. En este sentido es importante señalar que el núcleo interior de la tierra presenta temperaturas cercanas a los 4.700°C; es decir que según la anterior premisa la tierra temblaría de manera constante, con consecuencias desastrosas para nosotros.

De otra parte, debemos tener en cuenta que nuestro departamento presenta una importante historia de sismos, cuyo registro empezó hace aproximadamente 200 años, durante los cuales se han presentado 25 movimientos de importancia, comportamiento que permite pensar en la probabilidad de que ocurra un nuevo sismo de considerable intensidad en Risaralda en la presente década.

Además, según la información suministrada por el Servicio Geológico Colombiano, el Eje Cafetero se encuentra en zona de alto riesgo sísmico debido a las fallas geológicas que atraviesan al territorio, como es el caso de Cauca-Romeral, la cual ha provocado algunas situaciones adversas a la ciudad por su inestabilidad.

Finalmente, lo que debemos hacer es construir las edificaciones atendiendo los parámetros de sismorresistencia. Los organismos municipales y departamentales deben revisar sus planes de contingencia y no olvidar que en todas las entidades, debe existir un Plan de Atención y Prevención de Desastres, que permita generar una cultura preventiva frente a un fenómeno natural que no podemos predecir y que puede tener consecuencias desastrosas, como hace dos décadas, si no estamos preparados para afrontarlo. ​
*Universidad Cooperativa de Colombia