Pese a falencias, la JEP comienza a operar

Augusto Mejía
Columnista

No obstante que la Magistrada Julieta Lemaitre tiene a su cargo el caso 01 de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), del Reconocimiento de Verdad; ha tenido que salir a decir que: “les creemos a las víctimas, no tenemos duda de lo que describen”, a Juan David López Morales (para Justicia El Tiempo 08/03/2020), y aclarar las inquietudes de María Isabel Rueda y Mauricio Vargas, dos de los columnistas más destacados del país, con sus artículos : “¿Eufemismo o felonía lingüística? y “Campo de muerte” (El Tiempo 08/03/2020).

La primera inquietud que plantea María Isabel Rueda, es que la Sala de la JEP concediera amnistía a la “Mata Hari” de las Farc, Marilú Ramírez, quien introdujera el carro bomba en la Escuela Superior de Guerra en el 2003, dejando 23 heridos, entre civiles y militares; y que la JEP considere que ese acto terrorista está enmarcado en un acto legítimo de guerra; y que el abogado del entonces cabecilla de las Farc, Rodrigo Granda, fuese hoy uno de los Magistrados de esa Sala. La Magistrada Lemaitre ha explicado que para no ser recusada por hacer una calificación jurídica, evitó la palabra “secuestro”. A este respecto, la excandidata presidencial, Ingrid Betancourt, dijo que: “No les corresponde a las Farc expedir certificados de buena conducta sobre sus víctimas; y otra víctima, el estadounidense Mac González, quien acusare a las Farc de ser “cómplice de terrorismo”, cuestionó que hablen de retenciones ilegales y no de secuestros.

Y para Mauricio Vargas, el gran error del Presidente Santos, en el 2015, mientras avanzaban las conversaciones con las Farc, fue la de suspender la fumigación aérea con glifosato, mientras que el área cultivada con coca había bajado de 160.000 hectáreas a menos de 50.000. Para Vargas, “Santos frenó en seco, no solo el uso del arma más eficaz para erradicar los cultivos de coca, sino que tiró la llave al mar”; y de paso, jurídicamente le amarró las manos al siguiente gobierno, hoy el de Duque. De allí la preocupación del gobierno de EE.UU. ante las 212.000 hectáreas actuales de coca. Concluye Vargas: “Gracias a esas descomunales siembras, las bandas criminales, – incluida la disidencia de las Farc, y el propio ELN -, están llenas de plata y de armas para matar a cualquiera que les resulte incómodo, empezando por los líderes sociales”.

augustomejiag@gmail.com