Pensando en voz alta

Jaime Bedoya
Columnista

*Es urgente empezar a ambientar nombres de vocación democrática para las elecciones presidenciales venideras; grandes personalidades que no polaricen y que empiecen a abrir un camino moderado hacia la consolidación de una democracia más abierta, liberal y justiciera. Ese tránsito ha de hacerse con pies de plomo porque la sociedad es muy susceptible a los cambios bruscos y en la vecindad no han dejado lecciones positivas los aventureros que creen ser capaces de cambiar toda la estructura en un abrir y cerrar de ojos. Aquí un listado  propuesto a varios amigos, para quienes sólo tienen admiración y respeto:

Fernando Carrillo, procurador, tiene una gran trayectoria en los asuntos del Estado y fue autor de la Séptima Papeleta que condujo a la Constituyente. Buen papel en la procuraduría. Cecilia López Montaño, culta, bien formada, progresista, con mucha experiencia en los cargos del Estado. Tiene en su contra ser muy adulta.

Juanita Goebertus, académica, buena parlamentaria, conocedora del proceso de paz, toda vez que fue asesora en Cuba. Equilibrada, estudiosa. Algunos la consideran demasiado joven. Pero como diría Benjamín Disraeli, “tranquilos que de esa enfermedad me irá curando el tiempo”.

Juan Camilo Restrepo, exministro, gran estadista, bien formado académicamente. Tiene personalidad y criterio a la hora de decidir, aunque conservador, nada dogmático. Cualquiera de los Galán, honestos, buenos liberales, excelentes parlamentarios, valientes en los debates.

Juan Fernando Cristo, excelente ministro, gran parlamentario. Hombre sencillo pero conocedor del Estado. Víctima de la violencia, no anda envenenado de odio. Perdonó la muerte injusta de su padre.

Guillermo Rivera, también exparlamentario, exministro, cargos en los que brilló con luz propia. Gran liberal y oriundo de la periferia geográfica, Putumayo.

Carlos Negret, actual defensor del pueblo, humanista bien formado, con los rigores de una infancia dura encima, es muy sensible al dolor humano. Un ser excepcional.

Humberto De La Calle, gran estadista. Aunque salió con la babosada del voto en blanco, sigue teniendo las calidades para dirigir la nación. Alejandro Gaviria, exministro, académico, buen escritor. Sin lugar a dudas una excelente carta para el futuro de Colombia.

Manuel Rodríguez, exministro de ambiente, conocedor de los problemas del país, consecuente y coherente en sus planteamientos. Alejandro Éder, negociador, un intelectual bien estructurado, salido de las altas esferas sociales, genera confianza en todas partes. Aplomado y muy respetado por tirios y troyanos. Continuará.

No más Petros, Robledos, Uribes, Pastranas, Gavirias, Lleras.