Pensando en voz alta

Jaime Bedoya
Columnista

*”América del Sur, va a arder en llamas, si los que todo tienen, no dan Nada. No cambian su soberbia y su mirada. América de Sur, atormentada, escucha el nuevo canto de la alborada, que traerá justicia, paz y esperanza. América del Sur, raza tan brava. América del Sur, mi tierra amada”. Esta hermosa canción, de Ángel Parra, escrita en 1976, es contundente profecía del desenlace fatal en este contiene si los gobernantes no hacen para calmar los dolores de nuestros pueblos por siempre marginados, mientras los mismos se enriquecen cada vez más. De seguro que la señora Cecilia Morel, esposa del presidente Piñera, conoce la canción de su paisano y por lo mismo  soltó a su amiga la premonición de la catástrofe social: “Vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás”. Este reconocimiento, para mí valiente, indignó más a la gente porque los poderosos siempre han calificado  las reivindicaciones de los pobres como actos de la izquierda comunista que sólo quiere joder la democracia. La gente no pide mayores cosas: Salud, trabajo con salarios decentes, educación de calidad y en igualdad de oportunidades. Tierra, créditos, mercadeo y vías de comunicación para tantos ciudadanos que quieren seguir en el campo, lo que es una bendición para Colombia, pues continuar poblando las ciudades no es el camino.

Señor presidente Duque, no siga mintiendo con el cuento que usted siempre ha querido la unidad de todos los colombianos. Recuerde que a los pocos meses de posesionado, llamó a un gran acuerdo nacional, con exclusión de los partidos y organizaciones de oposición. ¿Le parece serio eso? Se van a tener que meter el paquetazo por donde sabemos, porque ya este pueblo no está dispuesto a dejarse joder más. Pero está a tiempo antes de que las turbas se desenfrenen como en Chile. Reformas profundas que nivelen un poco a la cancha. Nadie está pidiendo sacrificar a los que generan riqueza. A ellos hay que protegerlos; pero, por Dios, pónganlos a tributar como en los países desarrollados.

**Bien por el Procurador. Está haciendo política buena, pues al ponerse del lado del pueblo está interpretando sus angustias. Lo del presidente es politiquería, para complacer a los mismos de siempre. Miren los cacaos elogiándolo en Cali.

***La violencia nada tiene de revolucionaria. Marchas sí pero con profundo respeto por el otro.