Pandemia

Otoniel Arango Collazos
Columnista

Pandemia es nombre femenino que hace relación a una enfermedad que se extiende a muchos países o bien, que ataca a casi todas las personas de una localidad o región. En el caso del Covid 19, una especie de coronavirus, el área de influencia ha sido mundial.

Esta pandemia parece una película de terror, alentada por la inmediatez de los medios de comunicación que nos pronostican algo así como la hora final, donde lo mejor pareciera ser esperar con paciencia franciscana que Dios se compadezca de nosotros. Es como si desde los años 1300 en plena edad media no hubiéramos avanzado un poco en la medicina y tuviéramos que resignarnos a esperar la muerte. Se estima que durante aquellos tiempos medievales, murió un tercio de la población mundial por culpa de la bacteria Yersinia Pestis, que coincidencialmente surgió en Asia y se extendió a Europa. Se ha dicho siempre que quienes no conocen la historia están condenados a repetirla y es necesario recordar que en aquel tiempo en Florencia Italia solo sobrevivió una quinta parte de la población.

En América tuvimos dos epidemias graves, tales como la viruela que exterminó prácticamente al imperio Inca y la gripa traída por los españoles a tierras americanas, donde no existían defensas para dicha enfermedad, como ocurre aún hoy en día con comunidades indígenas aisladas como los Nukak Makú.
Ahora nos enfrentamos nuevamente a una enfermedad que nos ha cogido como se dice popularmente, con los calzones abajo, a tal punto que la gente corre a comprar antibacteriales para combatir un virus, que es tanto como comprar diazepam para una diarrea; puede que los pacientes queden tranquilos, pero las consecuencias son evidentes.

No se combate una pandemia con decretos, sino con medidas efectivas de carácter preventivo y hasta represivo, porque en un país tan folclórico como el nuestro todo lo volvemos fiesta; no demora en salir el baile del coronavirus, mientras que nuestra población se expone a la muerte para decirlo claramente, porque en los sitios de afluencia de público extranjero, no se tienen los controles necesarios para evitar que el mal llegue, que es la primera línea de combate que se debe tener bien clara; los extranjeros portadores del virus, han entrado como Pedro por su casa y luego contaminan a quienes se acerquen a ellos. Son necesarias pues, medidas tan drásticas como las que tomó Trump, de suspender todos los vuelos de Europa. En Colombia, debería además, implantarse el toque de queda nocturno generalizado. Un feliz día y mucha prosperidad