Pandemia y Orfeo

Walter Benavides Antia
Columnista
Orfeo perturbó el infierno, al igual que el Virus chino perturbó el mundo. Según el mito griego, Orfeo fue el poeta y músico más famoso de los tiempos antiguos. Apolo (Dios de la música, y símbolo de la unificación del estado, la cultura, la música, la religión y las ciencias), le regaló una lira, y las Musas (ninfas relacionadas con ríos y fuentes), le enseñaron a tocarla, de tal modo que no sólo encantaba a las fieras, sino también a la madre naturaleza, que hacía que se movieran árboles y rocas de sus lugares al oír su música.

De joven, después visitar a Egipto, donde como adepto conoce los misterios de Isis y Osiris, se une a los Argonautas (héroes que navegaron desde Págasas, Tesalia, puerto Griego, hasta la Cólquide, costa de la Albania actual), en busca del Vellocino de Oro, comandados por Jasón, con quienes se embarca, y su música les ayuda a vencer muchas dificultades. A su regreso a Grecia, y después de conseguir el permiso de Zeus, se casa con la ninfa Eurídice (divinidad menor de la mitología que habitaba en las fuentes, los bosques, montañas y ríos), y se instalan en Tracia (sur de Macedonia y norte de Turquía).

Un día, Eurídice se encuentra con el campesino Aristeo (el dios egipcio Thoth), quien trata de forzarla. Ella en su huida, pisa una serpiente y muere a causa de la mordedura, y Orfeo aterrado, desciende audazmente al Tártaro (lugar donde las almas eran juzgadas después de la muerte, y donde los indignos eran castigados), con la esperanza de regresarla. A su llegada al inframundo, no sólo encanta al barquero Caronte, al perro Cerbero y los tres Jueces de los Muertos, sino que suspende con su música las torturas de los condenados (Prometeo, Sísifo y Tántalo)); su música ablanda también el corazón del Dios Hades, quien concede el permiso para que Eurídice vuelva al mundo superior, pero con una condición: que Orfeo no mirase hacia atrás hasta que ella estuviese de nuevo bajo la luz del sol. Eurídice siguió a Orfeo guiada por el sonido de su lira, y cuando llegó a la luz del día, se dio la vuelta para ver si ella lo seguía, con lo que la perdió para siempre.

Espero pacientemente 7 días y cuando vio que era un imposible que regresara, volvió a Tracia. Cuando Dioniso (Dios del vino) invadió Tracia, Orfeo no le rindió los honores, sino que enseñó los misterios sagrados aprendidos en Egipto y predicó en contra de los sacrificios, y criticó la promiscuidad de las mujeres (Ménades) en sus bacanales. Todas las mañanas se levantaba para saludar el sol en la cumbre del monte Pangeo (rico en oro y plata), y predicaba que Apolo (el Sol de Akenaton), era el más grande de todos los dioses. Ofendido, Dioniso hizo que las Ménades lo atacaran. Ellas esperaron que sus esposos entraran al templo de Apolo, donde Orfeo oficiaba como sacerdote, y con las armas dejadas en la puerta, entraron, mataron a sus esposos y desmembraron a Orfeo. Ante el reclamo de los dioses, Dioniso argumentó que Orfeo no lo adoraba, y Afrodita lo acuso, de predicar el amor homosexual y ser misógino.

A manera de conclusion. El mito de Orfeo relaciona, la serenidad y la frivolidad, la racionalidad y el abandono por los instintos. Hoy la música de Orfeo nos invita a quedarnos en casa. Pero Dioniso reclama salgamos a las calles. Esperemos prime la sensatez, y no la bacanal y muerte a la que nos invitan otros.
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