‘Pandemia’ amarilla

Alvaro Rodríguez H.
Columnista

Se riega por la ciudad su servicio y mide su ritmo. Pulsa el desarrollo y la economía.
Los conductores, los taxistas que le toman el pulso al Área Metropolitana son los ojos de Pereira. Del ciudadano que va y viene entre los secretos y los mundos subterráneos y a cielo abierto que recorren sus calles y avenidas.

Cinco asociaciones, 4 empresas, 4 mil taxistas y 2693 taxis, son un verdadero taxímetro que como radar, mide la movilidad, los tiempos de una sociedad en auge y en crisis.

Ellos no pueden ser la excepción, en medio de una reducida turba que amenaza y golpea. No. El gremio merece respeto. Ideas, propuestas, que siempre han llevado en un diálogo sin presiones y grosería, como otros quisieran para pescar en río revuelto. En las turbulencias propias que ruedan con las dificultades de la coyuntura.

Siempre he guardado especial aprecio y respeto por el gremio amarillo que sigue sin respuesta hacia su interior, agobiados por muchos momentos de la trágica economía en diferentes élites.
Los taxistas son una pandemia: un ‘brote’, un servicio. Un pueblo de todos que va en cuatro ruedas. Un servicio que está estrujado por la economía de mercado y que debe atraer lo bueno.

Sacudidos por la informalidad y la legalidad, por voraces y desmedidas plataformas que consumen sus bolsillos y esperan otras decisiones del Ministerio del Transporte para salvarlas del ocaso que viven hoy.
No pueden ser voceros, insisto, de prácticas que aturden y que otros mal interpretan para reducidos y ruidosos intereses a la sombra de pagos que llegan de manera puntual y que no permiten el retorno de sus utilidades reales. Que representa menos para sus conductores y por ende para sus propietarios.
Resaltamos el trabajo serio y responsable de los doctores Sergio Alexánder Trejos y Álvaro Arias Vélez, desde Movilidad y Gobierno.

La hoguera no la pueden prender quienes asistidos de absurdas razones, sólo quieren caos y anarquía y le huyen a la razón.
El gobierno de la ciudad le ha cumplido al ciudadano en esta crisis levantada sin fronteras. La pandemia amarill, es un servicio en tiempos dolorosos de crisis. No a la guerra del centavo y la crueldad errónea.

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