Operación estado

Luis Miguel Cárdenas Villada
Columnista

Se presume que la sociedad que habita un territorio previamente reconocido, conoce perfectamente las diferencias entre Estado y Gobierno por una razón simple, todos hacen parte del Estado, por voluntad propia e independiente eligen el tipo de gobierno que desean respondiendo colectivamente en forma organizada por la gestión del gobierno. El Estado debe ser orientado por un Estadista surgido de la voluntad política de una ciudadanía que actúa con preferencia de sus intereses.

El Estado de Colombia que tiene más territorio que gobierno demuestra que sus asociados, todos, solo les interesa el gobierno que los favorezca individualmente, para ello emplean la política como única dimensión territorial, olvidándose deliberadamente de su Economía, sociedad y ambiente. Esta particular separación mecánica permite por atributos afirmar que Colombia es un Estado fallido. La estructura de Republica o espacio donde se administra, muestra una dicotomía extraña entre lo técnico-científico y lo estrictamente político-electoral. La burocracia se divide por jerarquía, los políticos asumen la dirección y los técnicos solo la empujan. Las decisiones no se concretan sino se demuestra el beneficio político, haciendo carrera aquello culturalmente aceptado de que solo es bueno lo que produce votos cautivos para perpetuar el poder de unos que pertenecen a castas que no quieren ceder el gobierno debido a que el ejercicio del mismo es una lucrativa profesión.

Sin embargo, con plena demostración, se puede concluir, por análisis comparativo que los políticos requieren de los técnicos para mostrar resultados. Los Planes, programas y proyectos generalmente los formulan los técnicos con solvencia y plenitud cognitiva para que los políticos se luzcan sin reconocimiento de antecedentes. Cuando un problema es resuelto con sapiencia por actuación de los técnicos, el Gobernante se autoproclama de bueno, cuando se presenta el fracaso por ausencia funcional de técnica, el gobernante le echa la culpa a las circunstancias sin decir que fue Él el que las provoco por ignorancia e imprevisión.

La imperiosa necesidad de contar con respeto por el conocimiento apropiado debiera ser la visión de orden de un Gobernante que quiere ser Estadista y dejar a los políticos el control social de su comportamiento en el lugar correspondiente. Para ello debe establecer relaciones técnicas que permitan una actuación de gobierno adecuada. Los técnicos planifican y en conjunto con los políticos planean, es decir hacen gestión y aplicación del conocimiento. Qué bueno sería que así fuera.

Por observación critica de prospección se puede vislumbrar que el Departamento de Risaralda continuara con su tendencia política donde el Gobernador construye imagen sin recurrentes de ordenamiento por desconocimiento del mismo como proceso técnico –científico, le deja a su criterio por ordenación el comportamiento del ente territorial jurisdiccional, dejando una preocupante expectativa.

La CARDER, se reconoce como una institución solvente. Es de admirar como propósito la actuación de su Secretaria General que prospecta con plenitud su realidad por ordenamiento la funcionalidad de su gestión. Se tiene solvencia proyectiva presupuestal; se virtualizo coherentemente ,entendiendo que la base de datos reconocidos es el fundamente de gestión como estadismo y no como proceso; se cran controles internos con coherencia y consistencia ,se reconocer la institución como un centro de producción de conocimiento ambiental. El problema radica en que su dirección es política y siempre ha sido ejercida por políticos sin ningún recurrente de conocimiento específico. Qué bueno sería que ad porta de elegir un Director se tuviera en cuenta su conocimiento específico y no aquel que llene las expectativas de políticos tragones.
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