Oasis

Gonzalo Gallo
Columnista

En el Tour de Francia o en cualquier evento deportivo es fácil conocer la rfe, el compromiso y la paciencia de los competidores.
Sin un asomo de duda se sabe que los primeros tienen resiliencia y brillan en pasión, disciplina, fe y dedicación.

Valores y hábitos que, obvio, no echaron raíces en 21 días, como errónea e ingenuamente se afirma por ahí.
Se ha comprobado que un triunfador en cualquier campo le ha dedicado a su propósito al menos unas 10 mil horas durante su vida.

En sus entrevistas los deportistas descollantes afirman que todos los dias necesitan entrenar unas 7 horas diarias.
Se cuenta que Tomas Alva Edison atribuyó sus inventos al poder de estas 3D: Deseo, dedicación, disciplina.

Pero ellas sólo dan buenos frutos cuando se han convertido en hábitos a través de una repetición constante y paciente.
Esperar que un hábito se instale en tu ser en 21 días es como querer que en tan breve tiempo un arbusto se convierta en una fuerte ceiba.

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