Oasis

Gonzalo Gallo
Columnista

Hace años me di el regalo de estar en un evento en el que el Dalai Lama era el invitado en Bogotá.
Confieso que, a pesar de no estar cerca, se sentía una energía especial que venía de él, de unos monjes que meditaban y de la gente.

Lo admiro por su sabiduría y en especial porque tiene una mente abierta a todos los credos. Ni habla del suyo.
Admira a Jesús y eso se palpa en sus charlas y en libros en los que alaba y comenta las esenñanzas del Maestro.

Hay una frase suya que me fascina y se la dio a alguien que le preguntó un día: Dalaí, ¿cuál es la mejor religión? Él dijo:
”Es aquella que te convierte en nuna mejor persona”. Muy sabio. No cuentan las religiones sino el amor efectivo.

De él es también esto: “Si alguien busca un recipiente para arrojar basura de quejas, odios, rabias o juicios, busca que ese recipiente no sea tu mente”.
Yo en mi vida soy una especie de cristiano-budista porque busco amar y aplicar la sabiduría de Jeshua y de Buda a los que sigo.