Oasis

Gonzalo Gallo
Columnista

“Mi mama tan cansona y mi papá tan parcero”. Esta es una afirmación muy común en la adolescencia y la juventud.
Frase que, al madurar, se suele reemplazar ya muy tarde por esta otra: “Mi mama tan sabia y mi papá tan irresponsable”.

Para un hijo la mamá es remamona porque corrige, orienta, pone límites y no satisface caprichos.
Claro que hay buenos padres, pero la mamá es odiosa al cumplir la misma tarea del buen entrenador con sus jugadores:
Exigir, formar, hacer respetar unas normas y mostrar que sin reglas, orden y disciplina, se va al precipicio.

En cambio el papá es un parcero porque da plata, contradice a la mamá, alcahuetea y no fija límites
Después, como adulto, el hijo puede tomar consciencia, cambia el enfoque y, ojalá, valora tanto amor, entrega y desvelos de una buena madre.

Acaso lo capte cuando su vida es un caos por no hacerle caso a esa mamá remamona, a esa entrenadora firme que supo amar exigiendo.
Ojo: si eres una “una mamá parcera” o un “padre bacano”, vas a sufrir mucho. !Felicitaciones amorosas madres!