Oasis

Gonzalo Gallo
Columnista

En en los días grises o de estrechez tú eliges quejarte o abrir las puertas de tu corazón a un hada llamada gratitud.
Si miras bien, incluso con dificultades, eres un bendecido. Piensa en millones que se colmarían de júbilo con lo que tienes y no valoras.
Y lo impactante y aleccionador es que muchos con serias afugias, cuitas y una carga de carencias, no reniegan y se sienten bien.

Donde pones tus ojos hay algo para agradecer y, si lo haces, tu corazón salta de gozo, te sientes mejor y la gratitud trae abundancia.
Da gracias a Dios por todo, incluso lo que ves como “malo· y que en realidad es para hacer aprendizajes.
Me dijo cierto día en Cali un limitado tetraplegico: “Sufrimos demasiado con lo poco que nos falta y gozamos muy poco con lo mucho que tenemos”.

Adorna con un moño objetos del hogar. Es una ayuda visual para decir al verlos “Gracias, amado Dios, gracias por tantos regalos”.
Al mes esa cinta o moño se pone en otro lugar y así somos conscientes de lo que no se suele apreciar.

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