Oasis

Gonzalo Gallo

Columnista

Seguramente en varias ocasiones te has dicho, ansiando estar lejos de tanto ruido y agitación: !Qué bueno estar en una isla!

  Pues bien, es bueno para tu ser a-isla-rte con frecuencia, sí, crear una especie de isla mental y física que regala vida, paz y luz.

  Lo que vive la humanidad es un a-isla-miento valioso que ojalá sirva para despertar consciencias. Tú y la Tierra lo necesitaban.

  Un Stop obligatorio para crear buenos hábitos que perduren: estar más con los que amas, relajarte, meditar, orar, leer, aquietarte.

  Los místicos y seres espirituales de todos los credos siempre han amado el silencio y la soledad para meditar y estar más con Dios.

  “De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. Allí se puso a orar”. Marcos 1,35.

  Todo tu ser reclama serenidad y espacios de paz; deja el acelere frenético, huye de un acelere y estruendo perversos. Nutre tu ser.

  “Jesús despidió a la gente y luego se fue al cerro a orar”. Marcos 6,46. La vida nos envía un SOS perentorio: Silencio Oración Soledad. Un buen llamado de alerta.