Oasis

Gonzalo Gallo
Columnista

Los gobiernos del mundo han reaccionado de manera torpe y lenta ante el coronavirus con pocas excepciones: China, Corea, Singapur.
Debido a eso, y a que muchos no se cuidan y se saltan las recomendaciones, es que este mal causa tanto estragos.

Muy tarde se han cerrado fronteras y mucho más tarde se ha ordenado que las personas estén en su casa.
A eso se agrega un pánico que, como toda emoción descontrolada, baja las defensas del sistema inmune.
El virus ya está muy controlado en China porque allá las autoridades reaccionaron pronto y son respetadas.

El deber de todos ahora es cuidarnos y cuidar a otros, tener precaución y no propagar el temor.
Por el contrario, sembrar esperanza, irradiar confianza y creer que todo en un tiempo va a estar bien.
Son aprendizajes que se sufren por carencia de amor, de consciencia y de no vivir como debe ser. Al humano le gusta evolucionar a las malas; con dolor y no con amor.