Oasis

Gonzalo Gallo
Columnista

Tú, Dios mío, eres mi roca firme, mi refugio y mi fortaleza. Contigo me siento seguro en medio del peligro. En ti confío plenamente.
Me renuevas y me sostienes, me cuidas y envías tus ángeles para que me guíen y me acompañen en toda ocasión. En ti creo decididamente.

Tú Señor estás siempre conmigo y me susurras las mismas palabras que siempre has dicho a tus escogidos:
“No temas, Yo estoy contigo”. Por eso acudo a ti en los días angustiosos. En ti me apoyo confiadamente. Oh Dios, eres mi fuerza y mi esperanza, por eso no sucumbo y creo en nuevos amaneceres.

Eres mi bastión, me llevas de tu mano y me proteges con el poder de tu Santo Espíritu. Te amo sinceramente.
Sé que mi luz está en creer, mi fuerza en esperar y mi paz en amarte, amarme y amar con todo el corazón.
Eres mi fuente de energía. Eres la suma bondad. Tu misericordia se extiende de generación en generación. Te amo.