Oasis

Gonzalo Gallo
Columnista

Cuando disfrutas una melodía es porque hay secuencia y coherencia entre sucesivas notas.
Un compositor como Bach o Beethoven tuvo la magia de darle una identidad a notas diferentes y el sonido es agradable.
Al mismo tiempo un compositor crea armonía con notas distintas que suenan al mismo tiempo.
El secreto está en valorar cada nota y en trabajar con la diferencia, en lugar de rechazarla.

Puede decirse que un buen compositor ejercita la tolerancia porque acepta y valora las diferencias.
Y lo mismo hace un director cuando logra la perfecta sincronía y armonía de tan variados instrumentos en una sinfónica.

Piensa en todo lo que ganas buscando armonía, abierto a la concertación, no a la discusión.
Silencia tu ego, sé humilde y respeta ideas divergentes y otros estilos de vida. Haz de tu vida una preciosa sinfonía.