Oasis

Gonzalo Gallo

Columnista

Sé consciente de que pasados estos días se guardarán el pesebre, los adornos, el árbol, los festones y las luces.

¿Qué quedará? Ojalá el amor que no fenece, el perdón con el que has sanado y unido, la paz que has compartido.

Logra que la Navidad deja una buena huella porque la celebras con amor y con fe en unión con Dios y los que dices amar.

Es fácil darle quedar atrapado y cegado por la parafernalia, o sea, por los elementos decorativos y lo externo.

Es común que una celebración espiritual se festeje con licor, y acaso, con desenfreno y superficialidad.

A veces imagino a Jeshua caminando invisible por la Tierra y diciendo: “¿Estos están celebrando mi nacimiento? ¡Por favor….”!

Los humanos somos indescifrables, complejos e impredecibles. Tan capaces de poner sombra donde debería brillar la luz.

¿Qué buenos frutos se cosecharán? Todo depende de ti. Tú decides que tipo de Navidad quieres celebrar.