“Nuestra casa común”

Padre Pacho
Columnista

Los obispos reunidos en asamblea ordinaria, analizaron lo que sucede en ésta nuestra casa común, llamada Colombia, donde existe el problema económico y de poderes, pero ante todo el que más afecta el medio ambiente: la falta de ética.

Uno de los temas tratados en el panel se denominó: “Lo que pasa en nuestra casa”, en temas como: minería y petróleo; tierra y agua; biodiversidad y reforestación, allí, se dieron a conocer los diferentes contextos, con cifras actuales y el impacto que recibe el medio ambiente y sus comunidades.

Es claro que hoy estamos frente a una crisis ecológica general, que nos está llevando a que, en los próximos quince años, puedan desaparecer del 20 al 30% de las especies que viven en nuestro planeta y el desplazamiento forzado de 200 millones de refugiados climáticos y todo ello por falta de un equilibrio entre el ego y el nosotros, la competición con la cooperación.

Esta crisis nos puede llevar a no encontrar un modo de vida sostenible para los humanos y toda la comunidad de vida; una crisis ecológica, que será quizás la última oportunidad, que se no ofrezca a los humanos, para permanecer en este planeta, que no necesita de nosotros para subsistir, en caso tal, que desaparezcamos como especie.

El ser humano está habitado por dos fuerzas cósmicas: una de autoafirmación, sin la cual desaparece, en ella predomina el ego y la competición; la segunda es de integración en un todo mayor, sin el cual también desaparece. En ella prevalece el nosotros y la cooperación. La vida sólo se desarrollará saludablemente en la medida en que se equilibre el ego con el nosotros, la competición con la cooperación, permitiéndose así, el anhelado equilibrio con la casa común.

La salvación no es solo del cuerpo y del alma, sino de todo aquello que Dios creó para el servicio del hombre. Se reflexionó como todos los planes de pastoral, deben tener en cuenta el cuidado de esta casa común que es la única que tenemos para sobrevivir y para desarrollar el proyecto de Dios. Se nos recordó como la teología de la creación, invita a no olvidar, que Dios por amor, colocó al hombre en el centro de la creación, dándole el mando y confiándole, toda la obra creada, convirtiéndolo en guardián y no depredador, de esta casa llamada creación.