Noemalthusianos

Padre Pacho
Columnista¿Cabemos todos en el mundo? ¿Sí hay suficientes recursos para el sostenimiento de millones de personas que hoy vivimos en el planeta? ¿Estamos creciendo indiscriminadamente?

La ideología neomalthusia propone que es necesario extinguir a los pobres, porque constituyen una amenaza para el equilibrio social y el camino más apropiado no es otro que reduciendo la natalidad. Una ideología cuya propuesta no es eliminar la pobreza y la inequidad, sino a los pobres.

Malthus, pastor anglicano, publicó en su obra “Ensayo de los principios de la población” su tesis donde argumenta que: “a mayores nacimientos, mayor crisis social”; propone, restringir los nacimientos para evitar el advenimiento de una enorme miseria mundial, debido a la falta de recursos ante una población en aumento; tesis que es completamente falso, ya que el problema fundamental no es la superpoblación, sino más bien el de los graves daños, incalculables en número, que está produciendo la mentalidad antinatalista, originando un detrimento de la población, sobre todo en naciones desarrolladas. Son muchos quienes manifiestan una gran preocupación por el rápido crecimiento de la población mundial y creen que no hay una mejor noticia que un descenso demográfico, por ello se promueven dentro del nuevo orden mundial, políticas donde las tasas de mortalidad disminuyan y los adultos mayores, queden expuestos al contagio y posibles muertes masivas.

Sin embargo, existen muchos gobiernos inteligentes que proponen subsidios en apoyo de la natalidad, con el fin de aumentar el número de hijos, una manera de paliar el invierno demográfico que padecen.
Quienes defienden la primera tesis, piensan que no hay otra solución que el control de la natalidad, de lo contrario se pondría en peligro el colonialismo de las potencias mundiales y la supervivencia de las nuevas generaciones. Quienes defienden la segunda tesis les preocupa que las bajas tasas de natalidad, no les permita alcanzar el denominado índice de “reemplazo generacional”, donde por las bajas tasas de natalidad, se pierda el equilibrio, en la mano productiva y los fondos de pensión.

El objetivo de la vida social no se limita simplemente a resolver el tema económico de un grupo social, donde se excluyan o eliminen los pobres como piensa Malthus. La curva de la natalidad no será el resultado de un frio cálculo matemático, sino de un salto cualitativo en la dimensión moral de una sociedad, basada en la equidad y el respeto a la vida.

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