No sabemos lo que pasa y eso es lo que pasa

Julián Cárdenas Correa

Columnista

Esta frase de José Ortega y Gasset describe con una claridad pasmosa lo que está sucediendo, pero principalmente, lo que sucederá en las próximas semanas, meses y quizás años. Eso sí, nuestra arrogancia intelectual pretenderá hacernos creer que sí sabemos qué pasa y no sólo eso, que también sabemos qué pasará.

Muchos se auto asignan la responsabilidad de ser faros y en una actitud de iluminación “nos ayudan” y “nos guían”. Ya lo dicen los monjes budistas más reflexivos: Conocernos y dominarnos a nosotros mismos es ya una tarea compleja, no pretendamos ayudar a los demás.

Nuestro orgullo como especie nos impide reconocer que muchas de las cosas simplemente no las sabemos.

La época incluso nos decepciona. No aparecen los laboratorios de inteligencia artificial, ni los analistas del big data. Lo que hacemos es contar muertos y heridos, nada diferente de lo que hacíamos hace seis siglos con la peste o hace cien con la gripa española. De alguna manera nos debemos sentir decepcionados de la tecnología y de los científicos que tanto hablan de la era del conocimiento. Si ese conocimiento no sirve para lo más esencial, salvar la vida, no es mucho para lo que sirve. Parece que sólo sirve para vender libros, llenarnos de ilusiones y predecir el consumo de masas. Valiente gracia…

Entre otras, algunas de las cosas que no sabemos son: ¿Durará semanas la pandemia, o meses, o años? No lo sabemos.  ¿Desarrollaremos la vacuna o nos haremos resistentes? No lo sabemos. ¿Podremos contagiarnos más de una vez? No lo sabemos. ¿Seguirá a esta pandemia una gran recesión mundial? No lo sabemos. ¿El mundo seguirá como si nada una vez superada la crisis? No lo sabemos. ¿Sobrevivirán las pequeñas y mediadas empresas después de tres semanas o más sin flujo de caja? No lo sabemos. ¿Sobrevivirán las grandes empresas? No lo sabemos. ¿Entrarán en quiebras las aerolíneas y muchas empresas del sector hotelero y de restaurantes? No lo sabemos. ¿Saldrá fortalecida la derecha de Colombia o la izquierda después del aislamiento? No lo sabemos. ¿Se agotará la comida? No lo sabemos. ¿Habrán despidos o aguantaremos quienes tenemos empresas sin generar más desempleo? No lo sabemos.

En fin, ignoramos demasiadas cosas, eso sí lo sabemos.

Otras más elementales que no sabemos: ¿Aguantaremos con tranquilidad mental el aislamiento? ¿Nos vamos a estresar, a llorar, o a reír? ¿Somos capaces de estar en paz con nosotros mismos por tres semanas? ¿Para qué sirven los planes? ¿Para qué sirven los lujos? ¿Para qué el closet lleno de ropa que no usamos? ¿Para qué las peleas de los líderes locales que nunca nos llevaron a nada? Y el etcétera que sigue es tan largo¡¡¡

Algunas pequeñas cosas que sí sabemos: La familia y el contacto social sí son importantes. Los políticos en tiempos de crisis son importantes, de ahí que debamos pensárnoslo dos veces para elegirlos de aquí en adelante. Los médicos y los profesores deberían ganar más que los futbolistas y los reguetoneros y… que hasta los republicanos en tiempos de crisis son keynesianos; o sea cuando les conviene.

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