No le creo, señor Presidente

Ernesto Zuluaga
Columnista

En la reciente visita del presidente Iván Duque a nuestra ciudad despuntó una vez más el tema del Parque San Mateo, circunstancia que se ha vuelto reiterativa. Desde su visita como candidato presidencial Duque ha expresado, de viva voz, su voluntad de ayudar a que este propósito de ciudad se convierta en una realidad y cada que nos visita alude al tema de manera inquisitiva, preguntándole al alcalde de turno que cómo va el proyecto. Con el mayor respeto debo decirle al mandatario de los colombianos que venir a preguntarnos a los pereiranos por el parque es un despropósito y una demostración de que la cacareada voluntad política que esgrime en cada discurso no es más que un sofisma de distracción. El parque será un hecho posterior a la reubicación del Batallón San Mateo. Sin el segundo es imposible el primero. Exigirnos llevar el proyecto a fase 3 como prerrequisito para que el proyecto avance es un absurdo. La voluntad política que esgrime solo puede expresarse de una manera: con recursos en el presupuesto nacional para la reubicación del batallón. Todo lo demás son artimañas para dilatar el tema y esquivar la responsabilidad.

Para nadie es un secreto que reubicar el batallón requiere de dos realidades. En primer lugar un lote de óptimas condiciones que se preste para la seguridad, la movilidad y la respuesta inmediata en caso de problemas de orden público y de defensa del territorio y no estoy muy seguro de que Miralindo, en La Virginia, cumpla con estos propósitos y creo que su designación ha sido más el producto de la comodidad por ser esta finca un bien inmueble gratuito obtenido en procesos de extinción de dominio por narcotráfico. Esta decisión también debería ser importante para los pereiranos y no solo para el Gobierno y su Ministerio de Defensa porque la reubicación del batallón nos afecta directamente comoquiera que ha sido compañero inseparable por décadas de nuestro crecimiento y desarrollo. En segundo lugar, de los recursos. Se requieren más de 300.000 millones de pesos para la construcción de la infraestructura necesaria para reemplazar la que se tiene. La cifra no me la inventé, se la escuché al comandante del batallón. En el presupuesto de este año no hay ni un solo peso y si el requisito para que haya dinero en el del 2021 es el que nos puso Duque, apague y vámonos. El parque San Mateo seguirá siendo una utopía, un sueño frustrado y un caramelo con el que “nos calientan el oído”.

¿Cómo pueden el alcalde y la administración adelantar estudios hasta fase tres sobre un terreno que no le pertenece a la ciudad? Eso no es posible desde la perspectiva legal y tampoco desde el punto de vista de la seguridad. Es un despropósito pensar en que los arquitectos, urbanistas, ingenieros, topógrafos y el resto de funcionarios y profesionales que se encargarían del proyecto puedan ingresar al predio sin afectar la seguridad misma del batallón. Se pueden adelantar bosquejos, definir intenciones y muchas cosas más, pero jamás se podrá llegar al nivel de complejidad que quiere exigirnos el señor presidente.

Evidentemente estamos cayendo en una trampa. Nos quieren arrastrar al dilema aquel de “¿quién fue primero, el huevo o la gallina?”. Aquí no tenemos duda, primero hay que reubicar el batallón. Con el debido respeto señor presidente, cuando usted nos dice que tiene voluntad política, no le creo.

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