Marcial Navarro, un emprendedor de la vida

Marta Elena Bedoya Rendón
Columnista

“Debe haber conciencia. El crecimiento de las empresas se debe basar en la generación de utilidades con responsabilidad social, que esa riqueza sea lo que haga crecer al país, con oportunidades de empleo, con reinversión de utilidades.  Los problemas no se resuelven dando limosna sino generando riqueza con sentido social”, expresaba el ingeniero Marcial Navarro a Isa López Giraldo y publicado en su blog “Historias de vida” el 29-06-2014, que cobra actualidad ante la crisis que hoy vive el mundo y nos afecta a todos, quien partió definitivamente esta semana y no tuvimos oportunidad de acompañarlo y que como lo lamentaba el exalcalde Ernesto Zuluaga en su columna dedicada a él “Despedir es una forma de agradecer, de hacerle honor al significado de la existencia, de mitigar el dolor. En esta época es imposible hacerlo”.

Nos acompañó en la junta de Aguas y Aguas, en donde, con su parquedad común en él, nos aportó con sus consejos y sabias intervenciones. No hablaba más de la cuenta y como pocos nunca actuó llevado por sus intereses personales.

Transcribo las palabras de alguien que compartió una gran experiencia con el empresario, el hombre serio y responsable, ejemplo de los suyos y de su familia empresarial:
“Se habla mucho en el mundo de negocios de las virtudes y capacidades de los emprendedores. Son la referencia y modelo a seguir en países económicamente avanzados y la aspiración de muchos que esperan rodearse de fama y de riqueza material.

Pero pocos son los que encarnan el emprendimiento como un estilo de vida. Aquellos que buscan una riqueza diferente. La riqueza que resulta del crecimiento y la felicidad de los seres que lo rodean y su entorno: su familia, su comunidad, su departamento y su país.

Esos emprendedores de vida son pocos y tenemos que conocerlos, estudiarlos y ojalá emularlos como una esperanza para nuestras nuevas generaciones, como una esperanza de nación. Cuando un emprendedor de vida hace las cosas con pasión, se da cuenta que los límites son sólo los que generan su propia mente.

Marcial tuvo todos los retos: generacionales, económicos y educativos, sin embargo, con una tranquilidad y voluntad férrea fue superando cada uno de ellos con una humildad avasalladora.

Celebremos que existen estas almas emprendedoras de vida. Celebremos tanto la simpleza rutinaria de una vida como la exaltación espiritual cuando alguien tan especial muere. Pensemos en esas personas que nos arrancan una sonrisa durante un recuerdo y aquellos que se mantienen como una llama interna para volvernos cada vez mejores.”
Gracias, Marcial.