Los existencialistas

Alfonso Gutiérrez Millán
Columnista

Francia ha sido un país de intelectuales. Y de filósofos. Algo que tiene bastante claro Sarah Bakerwell, quien nos ha regalado una verdadera joya: “El café de los existencialistas”; con la cual demuestra que el espíritu de esa nación reencarna periódicamente en mostruos como Voltaire,Victor Hugo o Zola, y hasta en esa pléyade de rebeldes que se embriagaban de genialidad en la ribera izquierda del río Sena como Camus, Genet, Merleau-Ponty o Jean Paul Sartre y su “sartreuse”, Simone de Beauvoir, autora de esa apología definitiva de la feminidad que constituye “El segundo sexo”.

Lo que más admiro del existencialismo es su concepcion de la libertad. Según Sartre, somos libres pero “en situación” pues vivimos enredados en un conjunto de trampas alienantes; y solo si tomamos consciencia de las causas históricas y sociales de esa alienación, de las circunstancias socio-económicas que cercenan nuestra libertad, estaremos en condiciones de modificar esa misma “situación” ¡Y de romper las redes que nos rodean! Semenjante actitud es la única digna: luchar permanente para dejar de ser “cosas” para los demás, convertirnos en creadores de nuestro propio destino y combatir ese nihilismo individualista e insolidario que asfixia a la mayoría de los colombianos.

Los filósofos no son una moda, como la mayoría de los escritores. Su misión es la apertura de sentido. Por eso Platón, Rousseau, Hegel o Nietzsche, desde las librerías llevan siglos influyendo en la gente pensante. Y con los existencialistas sucede algo semejante: su sentido de la vida, como compromiso con la autenticidad del ser y en permanente lucha contra la alienación socio-económica, influyó notablemente en personajes que tuvieron trascendencia entre nosotros como Gonzalo Arango, Luis Carlos Galán, Camilo Torres o Estanislao Zuleta y, al menos en sus comienzos como cronista político, en el mismísimo Gacía Marquez.

Espléndido monumento literario levantado por Sarah Bakerwell a los máxinos intelectuales franceses del siglo pasado. Esos existencialistas que, como Marx, pensaron que “la podredumbre es el laboratorio de la vida humana”. Y una magnífic a respuesta a esas “buenas consciencias” que daban por clausurado el “café de los existencialistas”.

1 comentario en “Los existencialistas”

Los comentarios están cerrados.