Los ángeles existen

Uriel Escobar Barrios
Columnista

Frida Kahlo, la genial pintora mexicana, a pesar de la poliomielitis que tuvo a temprana edad y del posterior accidente de tráfico que la mantuvo la mayor parte de su vida con severas limitaciones físicas, luchó por plasmar en el arte la terrible conflictiva emocional que muchas veces la amenazó con desestructurar su equilibrio psíquico. En una etapa de crisis, conoció al muralista Diego Rivera, quien le dio el empujón definitivo que requería su creatividad para legar una de las más vigorosas, sinceras y provocadoras muestras de su genio creador, orgullo de México y del mundo. La afición de Charles Darwin, desde muy niño, era coleccionar todo tipo de objetos y con ellos tratar de desentrañar el enigma sobre la procedencia de esa gran variedad de especies que poblaban el planeta. Especialmente, trataba de dilucidar el mayor de los misterios: el origen del ser humano. Los intentos de su padre por que fuera médico o hiciera una carrera eclesiástica se vieron frustrados por la pasión desmedida que le causaba conocer su génesis.

Hubo un momento en que apareció en la vida de Darwin el botánico y entomólogo John Henslow, quien lo invitó a que hiciera parte de la expedición que harían a bordo del Beagle para recorrer gran parte del mundo durante cinco largos y difíciles años. Lo que resultó de este encuentro es suficientemente conocido. Rivera y Henslow, seres de carne y hueso, ayudaron a que los sueños de Frida y Charles se convirtieran en una realidad. Sin duda fueron verdaderos ángeles, que permitieron que aquellos dos seres excepcionales pudieran desarrollar su talento. Revisando la biografía de aquellos que han dejado huella en el desarrollo de la civilización humana, me he encontrado con que estos ejemplos que acabo de mencionar no son la excepción, sino la regla: para concretar sus ideas, siempre encontraron a otros individuos que los secundaron.

Tal situación es propia de la vida de todos los seres humanos: siempre ha habido una persona significativa en el cumplimiento de sus metas. ¿Se ha preguntado usted amable lector, quién lo impulsó a lograr equis propósito en su vida? Definitivamente no es alguien abstracto dotado de poderes especiales, ¡no! Son personas sin ningún talento o poder especial que están allí en su cotidianidad y que, al reconocerlas, usted debe expresarles un sentimiento de gratitud por estar cerca y participar en la concreción de sus anhelos. ¿Ya pensó en quién ha sido su ángel?