Lo que falta en el Plan de Desarrollo (II)

James Fonseca Morales
Columnista

Detrás de las ventanas de una casa cualquiera, de los 2.500 lotes, inutilizadas por el aislamiento universal, como palco para presenciar el trasegar de los vecinos, comienza a tomar forma la idea de un viaje a lo desconocido, tal vez a llevar droga o, tal vez, a para integrarse a la legión extranjera de aseadores, que hoy conforman risaraldenses en todo el mundo.

Debe estar ocurriendo en una multitud de hogares de todo el Departamento, pues, para muchos conciudadanos, después de que se levante el aislamiento, no parece haber posibilidad distinta que una diáspora en busca de recursos para sus familias.

Es la consecuencia de la falta de oportunidades dentro de la globalización, a la que nos condena la precariedad colombiana en las competencias necesarias para tener una vida fructífera en el mundo actual.

En 2012, en Pereira, el gobierno municipal, la academia y empresarios locales, para derribar esa barrera, crearon el “Círculo Virtuoso”, definido como: “una estrategia de transformación social, direccionada al fortalecimiento del desarrollo humano; comenzando desde la primera infancia hasta la educación superior, conectando con el sector productivo y social”

En concreto, se trata de formar a los niños y jóvenes, de los estratos menos favorecidos, con las competencias necesarias ser productivos en el mundo actual: estimulación temprana, bilingüismo, robótica educativa, etc.; en un proyecto de largo plazo, con frutos visibles cuando los niños, que iniciaron su formación en 2012, lleguen a la educación superior, con acompañamiento permanente del “Círculo”.

Este proyecto, es la única alternativa integral, seria, que se viene ejecutando en la ciudad, para cambiar las muy limitadas posibilidades de desarrollo que tenemos como comunidad.
Desdichadamente el ambicioso propósito podría desaparear, antes producir resultados, pues no está incluido en el Plan de Desarrollo de Pereira que debate ahora el Concejo Municipal, aunque lo estuvo en los de los dos alcaldes anteriores y aparece en un pacto cívico que firmó el alcalde Maya.

Sería muy dañino para la ciudad perder un esfuerzo sostenido durante ocho años, más los recursos invertidos en él por el municipio, por las universidades y por empresas privadas; cuando, nuevamente, tendremos que ver partir a nuestros muchachos a lavar platos en el extranjero. Además, quedaría seriamente comprometida la confianza necesaria para desarrollar proyectos conjuntos, de esos tres propulsores del desarrollo local.

En memoria
La Corporación VIGÍA Cívica, con profundo pesar, despide al Ingeniero Marcial Navarro Bazurto, miembro de su Consejo Directivo. Con sus luces acompañó un buen trecho de nuestro camino y nos contagió de su vehemente rechazo a la corrupción, a la que con frecuencia tuvo que enfrentarse como empresario, con valor civil, como fue su talante. Honraremos su memoria manteniendo indeclinable nuestra lucha contra los corruptos.