Lecciones aprendidas a la fuerza

Julián Cárdenas Correa
Columnista

Como en toda crisis, y esta del coronavirus lo es en extremo, debemos meditar con calma y entre muchas otras enseñanzas, filtrar las lecciones aprendidas.

Habrán muchas, pero en pleno desarrollo y expansión de la pandemia, podemos empezar a concluir muchas cosas.

Ironías, cientos, pero se zanja una cuestión: Cancelar las misas de sanación por el riesgo del coronavirus, nos da una cachetada de dosis de realidad y la cuestión que zanja, cada quien la interpreta.
Líderes mediocres, malos, populistas, quedan en evidencia. Aprendimos, o mejor, volvimos a aprender a la fuerza, que necesitamos líderes sensatos, capaces, inteligentes, visionarios.

Tener por todo el planeta inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica, es un sinsentido, aprendimos que posiblemente no sea la energía atómica lo que más nos acerque al apocalipsis. Lo que necesitamos son inspectores de salubridad por todo el mundo, un pequeño mercado, puede literalmente; por respetar costumbres insanas, extinguirnos. Necesitamos saber qué costumbres nos amenazan a todos y sobre eso necesitamos controles mundiales.

Aunque los empresarios y los gobiernos, habitualmente se creen inmunes, y lo digo por experiencia; cuando hablamos de cisnes negros, planes de continuidad y manejo de crisis, otra cosa que queda en evidencia: Los cisnes negros se presentan, las crisis existen y pueden dejarnos en bancarrota y los planes de continuidad es mejor tenerlos y no necesitarlos, que necesitarlos y no tenerlos.

Queda en evidencia que la humanidad es una. Las diferencias de raza, religión, idioma, ubicación e ingresos, entre otras; no nos hacen diferentes. Son creaciones culturales. Este coronavirus ataca a un ser vivo: El ser humano. Caídos de la nube y duro.

Quedan en evidencia aquellos ignorantes que atacaron en los años recientes a los científicos y a las vacunas. Por religión, por votos, o por lo que sea, quedan expuestos esos que ahora no aparecen. Necesitamos de la ciencia y necesitamos de los científicos. Quien desconozca eso que mire la secta religiosa de Corea del Sur, cuyos integrantes son de los grandes responsables de la multiplicación del virus en ese país.

Desaparecieron de nuestra vista los influencers y los youtubers. ¿Qué cosa inteligente tienen para decirnos cuando el mundo está en crisis? Ya lo sabemos, quedaron, otra vez, en evidencia. Los temas serios no los requieren, y es de temas serios que vivimos o morimos. La mayoría de cosas que nos dicen son sandeces, reconozcámoslo. Podemos vivir sin ellos, es más, es mejor que vivamos sin ellos; nos conducen por un camino de tontería que nos hace daño.

Por último, del libro Sociedad del Riesgo Mundial de Ulrich Beck, una cita sobre globalización y riesgos como el que estamos viviendo: “a partir de ahora nada de lo que ocurra será un mero acontecimiento local porque todos los peligros esenciales resultan peligros mundiales y la situación de cada nación, etnia, religión, clase o individuo es también el resultado y factor de la situación de la humanidad. Lo decisivo es que a partir de ahora tenemos que preocuparnos en conjunto y esto no es una opción sino una condición”.
Solidaridad mundial no es término vacuo, es la condición para la supervivencia.