Las redes sociales en tiempos del Covid-19

*Rodrigo Tabares Ruiz
Columnista

Otra pandemia que nos azota en esta difícil situación que vive la humanidad, es el “virus” de las noticias falsas sobre el covid-19 que circula en las redes sociales, a las que están expuestas las personas a diario, lo que puede llegar a afectar su comportamiento y salud mental, al producir desinformación, pánico y algunos síntomas de ansiedad.

Sin embargo, gracias a las redes sociales conocemos los hechos en tiempo real o al instante, incluso antes de que lleguen a la sala de redacción de los medios escritos o al estudio de los noticieros de radio y televisión. No obstante, del papel positivo inicial de las redes en la “democratización” del acceso a la información, pasamos a la difusión de noticias falsas y a la presencia de influenciadores dedicados a atraer clics a partir de noticias engañosas, como todo tipo de tratamientos caseros e incluso de algunos productos comerciales para prevenir o curar el coronavirus.

“Todo esto sin contar el pánico que puede producir una información no cierta sobre el avance del virus, o el crecimiento irreal de las cifras de infectados, o de los fallecidos por esta causa; o sobre un desabastecimiento de alimentos en la ciudad, o sobre una prolongación irreal del virus”, El Diario.
En este sentido, en Pereira y en otras ciudades del país, una noticia falsa que se propagó a través de las redes sociales sobre la entrega de supuestas ayudas gubernamentales, ocasionó fuertes disturbios protagonizados por personas que reclamaban comida.

De otra parte, entre las noticias falsas que rondan las redes sociales varias aseguran que el ajo ayuda a prevenir infecciones y que funciona como un alimento de protección. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud asegura que: «el ajo es un alimento saludable que puede tener algunas propiedades antimicrobianas, pero no hay evidencia de que comer ajo haya protegido a las personas del nuevo coronavirus».

En el actual contexto de cuarentena es necesario hacer un reconocimiento al trabajo de los periodistas, entre otros profesionales, quienes nos mantienen informados a pesar de los riesgos que esto implica para su propia salud.

Finalmente, no debemos compartir toda la información que recibimos sin verificar la confidencialidad y corroborar su veracidad en los medios de comunicación serios o en las fuentes oficiales, como la Secretaría de Salud y los entes gubernamentales.
*Universidad Cooperativa de Colombia