Las lecciones que fueron olvidadas

Víctor Zuluaga Gómez
Columnista

Una cacería de brujas se ha venido dando para encontrar el culpable de la enorme crisis en que se encuentra la humanidad. Y cuando digo la enorme crisis me estoy refiriendo sobre todo a lo que viene a futuro, que sin duda alguna pondrá al descubierto la gran fragilidad de las estructuras políticas, económicas, sanitarias y educativas en la mayoría de los países.

Salidas en falso como las de Fernando Vallejo cuando afirma en un artículo que me compartió un amigo: “Que va a matar un millón en Colombia (el coronavirus), ¡que los mate!, (si somos cincuenta millones), cuarenta y nueve sumidos en la miseria. Un milloncito que se rebaje no le quita un pelo a Sansón”, serán aplaudidas por aquellas personas que consideran que el mundo está lleno de viejos y es bueno que se produzca un relevo urgente.

Frente a estas posiciones, hay otras que bien vale la pena analizar, porque después de una crisis de estas proporción que persistirá por algún tiempo, es bueno es reflexionar, no sólo por las causas de la pandemia sino por la crisis desatada en el campo económico, la cual desnuda enormes falencias del sistema.

En España se reconoce que en general en Europa, de tres profesionales de la salud, uno es extranjero y que, como en el caso de Colombia, la infraestructura hospitalaria, la situación de los médicos y paramédicos no es la mejor. Igual podríamos decir en el campo de la Educación, en donde la Tecnología y la Ciencia copan gran parte del currículo y las humanidades brillan por su ausencia.

Termino citando el editorial del Washington Post: “La danza del capitalismo salvaje va dejando por su paso, la destrucción acelerada de los recursos naturales del planeta; la explotación inhumana del hombre; y la manipulación de la mente humana para que este de forma sistemática se convirtiera en un rehén de las sociedades de consumo, que sin darse cuenta se convierta en el arma de su propia autodestrucción.”

“Yo no puedo defender este statu quo que privatiza el agua, la salud, la educación, el viento, el sol; Derechos Humanos Universales que se han convertido en mercancías, que se encuentran solo al alcance de una minoría rapaz, voraz e insaciable; mientras las grandes mayorías invisibles; solo son visibles en los procesos electorales, disfrazados de Democracia”. Libertad, Igualdad y Fraternidad, consigna del siglo XVIII.