Las lecciones del coronavirus

Fabio Castaño Molina
Columnista

El mundo se extremece por estos días no solo por el cambio climático y su cruel impacto con temperaturas altísimas que vienen asolando verdaderos santuarios naturales como los Polos ártico y antártico y sus continuos deshielos, o los impresionantes incendios en Australia. Estamos siendo extremecidos también por males que como el denominado Coronavirus vienen haciendo mella de manera especial en la población China y que de no frenarse podría convertirse, Dios no lo quiera, en una peste similar a la que eliminó a muy buena parte de la población mundial en los siglos XVI Y XVII. El hecho de que esta cepa que mirada en el microscopio muestra la forma de una corona, de allí deriva su nombre, no haya podido ser enfrentada de manera efectiva por falta de una vacuna que la contrarreste, demuestra que el mundo científico aún no lo ha podido todo y que estamos a merced aún todavía de muchos riesgos.

Aquí el sentido común debe primar en lo que tiene que ver especialmente con el tema de la prevención, pues señalan las fuentes noticiosas que fue un mercado de pescado de una ciudad del gigante asiático, donde se inició el contagio de la enfermedad, y que muy rápidamente se esparció por cosas tan elementales como el hecho de quienes tuvieron contacto inicial con las primeras personas que adquirieron el virus, no se lavaron las manos, o no utilizaron un simple tapabocas. Es decir, la cultura de la prevención que es tan fácil pregonarla hoy por las redes sociales y los medios masivos de comunicación, pasó de agache. La cosa es muy sencilla no solo para evitar ser contagiados por el coronavirus sino por muchos otros virus que pueden poner en jaque nuestra salud. No sobra recordar por ejemplo las recomendaciones que entrega la misma Organización Mundial de la Salud-OMS: el lavado de manos frecuente (siempre que llegue de la calle).

Hágalo también a los niños. Si tiene algún síntoma de resfrío use tapabocas, si está con personas con gripa que no están usando tapabocas, úselo usted cúbrase la boca y nariz con la parte interna del codo al toser o estornudar. Si alguien tose o estornuda cerca y no se cubre, cúbrase usted boca y nariz con la mano mientras se aleja;  tenga las oficinas y salones con ventilación, ventana abierta, y no salude de beso. En fin, reitero, la cosa es de mucho sentido común y de hacer caso a las recomendaciones sino queremos que nos “coronen” muchas de las enfermedades o virus que hoy, como Pedro por su casa en cualquier lugar del mundo, nos acechan.