Las fuerzas militares ante situaciones catastróficas

Oscar Alberto Díaz Garcia
Columnista

“Dado el actual escenario geopolítico y geoestratégico global, sumado a los efectos medioambientales en la generación de eventos catastróficos, así como los desencadenados por la naturaleza, es necesario utilizar las capacidades únicas de las FF.AA , por ejemplo, en atención médica, suministro de agua potable, desinfección y logística, sin dejar de mencionar el orden público en situaciones de catástrofe.” (John Giffits, general de División Ejército chileno)

Esta es una de las conclusiones del estudio ensayo titulado “Fuerzas armadas, preparadas ¿solo para la guerra? De hecho, para nuestro caso puntual pero también de todos los militares y policías del mundo, cobra vigencia el análisis de este estudio, que no ha sido ajeno a situaciones de esta índole. Solo que para el evento catastrófico del corona virus resulta inédito por sus implicaciones y consecuencias.

Vale la pena recordar que nuestro ejército viene preparándose desde hace casi dos lustros de manera integral para capacitar las tropas, sus cuadros de mando, sus suboficiales y oficiales, en cierta clase de misiones, que no hacen parte de la visión central y objetivos de una fuerza armada, pero que precisamente hoy cobran vigencia. Se trata de la Doctrina Damasco, iniciada desde el año 2011 pero poco conocida en el ámbito civil; doctrina que además ha tenido cierto grado de resistencia de parte de las reservas activas de las fuerzas militares, no sin razón.

Tal vez a la doctrina le hizo falta ser socializada de manera más efectiva entre un elemento que conforma la fuerza militar: sus reservas. Además, de manera perversa en algún pequeño sector del alto mando, pretendió ser usada para debilitar la capacidad operativa de la institución, al dedicar más tiempo a labores secundarias, que al objetivo central de un ejército: la defensa de la soberanía, mediante su presencia efectiva en todo el territorio con énfasis en las fronteras, y permanente grado de preparación y entrenamiento de combate. Hoy eso está superado y corregido pues con la entrada del nuevo gobierno y ministro de la defensa, la institución armada regreso a sus fueros con éxito.

“De allí que la fuerza militar sea un actor fundamental tanto en operaciones internacionales de paz, como humanitarias o ante desastres naturales, entre otras razones, por sus características únicas de comando y control, adaptabilidad, despliegue, flexibilidad y conocimientos. Adicionalmente, lo anterior potencia una sana e integrada relación civil-militar” (General John Giffits)

Podemos concluir que contamos con un ejército profesional muy bien preparado para toda clase de eventos; dejando claro de forma absoluta que su misión central es la defensa de la soberanía, más el apoyo decisivo y permanente a la policía nacional en el control del orden público interno. Desdoblado en funciones, hoy se debe triplicar: apoyar a la autoridad civil en eventos catastróficos. Cerremos filas alrededor de nuestras Fuerzas Militares.
Dios los guarde.