Las confusas ideas del nuevo Gobernador de Risaralda

Alvaro Ramírez González

Columnista

Siento aprecio en lo personal por Víctor Manuel Tamayo pero no vote por él. Y no lo hice por qué no me convenció su primer mandato que dejó al Departamento con un endeudamiento casi cinco veces el que tenía sin obras importantes que soportaran tal situación. Mucho menos su desmedido asistencialismo que no es otra cosa que regalar el presupuesto del Departamento. Así se lo exprese a él en un largo audio cordial pero muy concluyente y siempre lleno de buena fe.

Conozco y creo en su sensibilidad social pero soy un convencido de que la pobreza se combate con trabajo y generando condiciones de desarrollo en los municipios y no con caridad. Ese asistencialismo es la semilla de la mendicidad, el atraso y la pereza. Tampoco voy a emprenderla contra Víctor sin justificación alguna. No es esa la idea. Pero me preocupan sus confusas ideas:

1. PEAJE DE CERRITOS

Quedó muy acordada la continuidad de la concesión pero con esos recursos se comprometieron obras tan urgentes como la doble calzada Cerritos-La Virginia, algunos puentes e intersecciones y otras más que no tengo presentes. ¿Pero entregarle ese peaje a la Alcaldía de Pereira y a la Gobernación de Risaralda? ¿No es eso poner a los ratones a cuidar el queso, gobernador Tamayo? En buena hora esa idea no tiene ninguna aceptación en el alto gobierno por qué el sistema general de autopistas hay que tenerlo lo más lejos posible de los políticos locales.

2. LA CÁRCEL REGIONAL

Desconozco los detalles en el desarrollo de este proyecto pero escuché a Tamayo satanizándolo como si se tratara de un botadero de basura.

Sería muy útil que Tamayo saliera a otros países como España o Estados Unidos para que corrija esa lamentable y equivocada concepción. Una cárcel regional de 3000 reclusos debe suministrar al año más de 3 millones de raciones de comida. ¿Se imaginan la cantidad de empleos y riqueza que eso trae a la región?

La seguridad, el lavado de las ropas, y los demás servicios complementarios hacen que una cárcel se vuelva un verdadero clúster económico que puede ser, si se maneja bien, la redención de una región, corregimiento o vereda en este caso.

Ya salió Tamayo con la iluminada pero torpe idea de que los $ 130 mil millones de esa cárcel, se destinaran a otras cosas. ¿Privar a Pereira de una cárcel? ¿Para regalar mercados, gobernador?

En Estados Unidos se unen dos condados y luchan fieramente ante el Departamento de Justicia para conseguir que instalen allí una cárcel, y se convierte en una empresa muy poderosa de generación de empleo y progreso.

Tamayo no logrará echarle mano a ese peaje, pero si puede arruinar la construcción de la cárcel en Pereira. Ambas ideas son confusas, dañinas y no dicen nada bueno de la gestión de un gobernante.

alragonz@yahoo.es