La universidad pública

Jairo Arango Gaviria
Columnista

Los principios fundamentales del sistema educativo superior están sustentados por la Constitución del 91 y por la Ley General de Educación, 115 de 1994. Esta Ley regula las normas para la educación superior sustentada en el derecho que tiene toda persona a recibir educación.

Dice el Artículo 67 de la Constitución Política: “La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social… formará al colombiano en el respecto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia. El Estado, la sociedad y la familia son responsables de la educación. La educación será obligatoria entre los cinco y quince años de edad, y será gratuita en las instituciones del Estado”.

De manera que no solo el Estado es el único responsable de la educación de los escolares; también lo son la sociedad y la familia; es decir que la razón para que los jóvenes se interesen por la educación formal, empieza en la familia como primer entorno. Si el entorno familiar es de estudio, respeto y tolerancia, así mismo irá a ser la sociedad.

En el caso de la educación superior, dividida en pública y privada, el Estado es su regulador; el concepto de gratuidad, solo se aplica a la Universidad Pública, la cual viene a ser la única opción de formación académica de la mayoría de jóvenes colombianos que concluyen el bachillerato. Los bajos ingresos familiares de estos estudiantes no permiten el acceso a la universidad privada, que si bien algunas de ellas son de alta calidad, muchas otras lo son de garaje, cuyo único objetivo es el lucro económico.

La Universidad Pública en Colombia, no data de este siglo, ni apareció para tumbar el gobierno de turno del siglo XXI. S Surgió en 1867, con la creación de la Universidad Nacional de Colombia, a la que se le concedió autonomía universitaria en 1935. La Universidad de Antioquia, fundada en 1901, La Universidad del Valle, en 1945; la Universidad Tecnológica en 1958, hoy la mejor universidad del eje cafetero, la cual tiene matriculados aproximadamente 18.000 estudiantes. En la región también se encuentran la Universidad de Caldas y la Universidad del Quindío, con distintos programas académicos, sociales y tecnológicos. La Universidad Distrital, única en la formación de profesionales en catastro, y soporte indispensable del IGAC.

Pensemos entonces que la Universidad Pública, es la única opción que tiene la mayoría de los estudiantes colombianos de adquirir una formación profesional, y la gran posibilidad de la industria y las fuerzas productivas de mejorar su producción. Antes de proponer acabar con la Universidad Pública, lo que debe hacerse es fortalecerla por el bien de la sociedad y de la Nación.