La pujanza y el civismo de una raza lo pueden todo

Carlos Andrés Hernández
Columnista

Tal como lo cuenta el historiador santandereano Alvaro Acevedo Tarazona en su artículo “Pereira al reencuentro de su historia”, al referirse a la obra de Heliodoro Peña del año 1892 titulada “Geografía e historia de la provincia del Quindío” donde se textualiza: “El devenir de Pereira es un acumulado de representaciones históricas en permanente construcción”. Refiriéndose a los hechos cambiantes que dieron origen a la fundación de Pereira en el año 1863 por el padre Cañarte sobre las ruinas del antiguo Cartago, fundada y refundada en los años 1540 y 1541 por el Mariscal Robledo.

Tal como lo señala Tarazona, se recalca la pujanza de un pueblo con orígenes de mixturas caucanas y antioqueñas, la cual con esfuerzo y sacrificio desde sus inicios se ha enfrentado a situaciones complejas producto de los conflictos de la época entre ellas los ataques de los Pijaos, Carrapas y Quimbaya entre otros. Cartago viejo o Pereira llamada así en honor a Francisco Pereira, donante generoso de las tierras donde se forjaría un nuevo sueño, muestra una característica muy importante que comienza a esculpirse a partir de la donación de la familia Pereira mostrando el desprendimiento, la generosidad, la fuerza de colonización, el civismo y la capacidad de asociación de quienes forjaron el espíritu de libertad y las realizaciones materiales de la ciudad.

Frente al artículo del profesor santandereano es importante recalcar dos palabras históricas muy importantes que describen al pueblo pereirano: “Pujanza y civismo”; de ahí el imaginario con el cual esta raza ha enfrentado situaciones muy complejas como la violencia de los cincuenta, la crisis cafetera de la década de los 80, los terremotos de febrero del 95, enero del 99 y el año pasado una gran calamidad en la comuna Ferrocarril por cuenta de la ola invernal. Pero hoy en día el mundo, Colombia y Pereira se encuentran acechados por una pandemia que no estaba en el alegórico de los gobiernos ni de los ciudadanos; no es fácil lo acontecido, pero en estos momentos es donde volvemos a sacar la casta de esas dos palabras históricas con las cuales no solamente hemos superado momentos difíciles, sino también con las que hemos construidos las grandes obras de esta sociedad. Por eso la invitación a los pereiranos es que emprendamos las acciones que haya que realizar con pujanza pero también con respeto y responsabilidad por la salud de los demás; de igual manera apelamos al civismo pereirano que como el ejemplo de nuestros ancestros debe aflorar con el fin de ayudar a los más necesitados y superar de manera rápida esta calamidad.

Deja un comentario