La parábola de la hormiga

Gonzalo H. Vallejo A.
Columnista

Todos los días, muy temprano, llegaba la hormiga a su empresa llena de entusiasmo y creatividad. Era algo muy usual verla y oírla, productiva y feliz, tarareando hermosas canciones de amor y paz. Pero había un problema: nadie supervisaba su trabajo. El abejorro que acaba de ser ascendido al cargo de gerente, consideró que trabajar sin ser supervisado, ni acatar el manual de funciones y las normas de la empresa no era posible. Así que se creó el cargo de supervisor. Para ejercer dicho rol se contrató al escarabajo, experto en procesos de evaluación, seguimiento y control y métodos de gestión de calidad tales como Jat, Kaizen y Kanban, entre otros.

Lo que más desvelaba al escarabajo supervisor era la presentación y la forma como debía organizar, de manera minuciosa, la hora de llegada y salida de la hormiga y de todo el personal de la empresa. Otra inquietud tenía que ver con la presentación técnica de informes periódicos sobre planes corporativos de mejoramiento y alta rentabilidad los cuales debían ser editados en formatos tipo XIS, XLC, Excel y vía SAIA. Se proscribía la presentación de informes cualitativos por considerarlos dispendiosos y comprometedores. Pronto se hizo necesario crear un centro de documentación y método con personal calificado en asuntos secretariales y archivísticos que ayudara a condensar y sistematizar la información. Para ejercer dicha labor contrataron una araña muy picuda en asuntos de hardware y software. Mientras todo esto ocurría, la incansable hormiga seguía trabajando. Pronto el escarabajo comenzó a pedir cuadros comparativos, gráficos multivariados, indicadores de gestión y análisis de tendencias. Para ello, con urgencia, se contrató a una cucaracha y un gorgojo,

Estos especialistas en sistemas de Gestión de Calidad ISO 9000, ISO 14000 y OHSAS 18001, no percibieron que la hormiga había dejado de tararear sus melodías y lideraba un grupo que se quejaba de tanto trámite y papeleo. El abejorro consideró urgente e importante hacer un D.O.F.A. Crearon pues, el cargo de coordinador en Outsourcing y Benchmarking con la tarea de implementar estrategias de empowerment. Para ese ejercicio fue nombrada la cigarra quien consideró la necesidad inaplazable de hacer una remodelación arquitectónica y funcional de las oficinas. Después de un brainstorm, se decidió crear una red local y para ello contrataron al piojo, un ingeniero de sistemas experto en TICS y en el “Internet de las cosas” y al grillo, un asistente trilingüe con experiencia en Balanced Score Card y formulación de Planes Estratégicos Corporativos.

Al notar la apatía de la hormiga y de sus colaboradores, el abejorro ordenó a la cigarra contratar un estudio sobre el clima organizacional de la empresa. Para ello se empleó a la luciérnaga, especialista en Feng Shui, Coaching e Inteligencia Emocional. Después de revisar la TIR, el punto de equilibrio y el estado de P y G, se decidió en un comité técnico someter la compañía a un proceso de Reingeniería. Para este asunto se contrató al Búho, prestigioso consultor senior del Word Class Consulting Group, especialista en enfoque holístico de organizaciones inteligentes. Después de un complejo diagnóstico se concluyó en el informe final que la unidad de negocios de la empresa no era rentable. El concepto técnico fue taxativo: “Hay demasiada gente trabajando en esta empresa”. El gerente, siguiendo las orientaciones de la junta directiva, tomó una decisión: despidió a la hormiga.