La papa bomba

Oscar Alberto Díaz Garcia
Columnista

Nuestra maltrecha democracia quedó en riesgo de extinción desde la toma del palacio de justicia, por parte de la siniestra narco subversión; pero es tan fuerte y arraigado nuestro amor por la libertad, que a pesar de todos los embates provenientes de diferentes lados, hoy sobrevive en medio de los ataques arteros de su peor enemigo: la clase política dirigente.

Clase política que pareciera ignorar que la narco subversión se apoya en la ideología comunista populista, para buscar adeptos y votos fáciles, comprando conciencias frágiles; clase política que conforma un congreso incapaz de legislar contra los encapuchados que lanzan papas bomba, o que traiciona la voluntad mayoritaria avalando unos acuerdos habaneros rechazados por el pueblo. La bomba de tiempo más peligrosa que mina nuestra estabilidad nacional reside en la falacia del poder legislativo, arrodillado a la corrupción.

Las mentiras constantes para ganar adeptos y votos hacen del poder legislativo la causa primordial de todas las desdichas del país nacional; de sus entrañas nació hace años un poder judicial corrupto. De su seno provienen desafueros de toda índole, pues aun así haya un grupo de congresistas rectos, con ganas de salvar a Colombia, su indecisión se torna en peligrosa cuando se dejan llevar de las conveniencias.

La narco subversión se apoya en la ideología comunista para ganar la voluntad de los jóvenes que ignoran la verdadera historia. Como no pudieron optar al poder por las armas, hacen de la mentira su estrategia, cambiando la historia; los bandidos son héroes y villanos son quienes defienden La institucionalidad. Por eso crear caos para fabricar anarquía, desvirtuando la esencia de los legítimos movimientos de protesta, hace parte de esa estrategia. Pervertir las manifestaciones populares sirve además para desestabilizar La función de la fuerza pública, que maniatada por la indecisión proveniente del poder legislativo corrupto, cada vez se ve más expuesta, desmoralizada y vituperada.

Todo esto, aunado a un estado generalizado de protestas violentas que afecta a toda América del sur; la misión de los infiltrados desde Cuba y Venezuela, pagados por el régimen de Maduro, se cumple a cabalidad en Chile y Colombia; tuve la oportunidad de observar el fenómeno en Chile durante un par de meses, y la situación es similar. De la papa bomba pasan al vandalismo destructivo que tiene arrodillado al presidente Piñera, hasta límites insospechados de entreguismo: Piñera acaba de comprometerse a convocar un referendo constitucionalista, que puede sobrepasar los límites de lo racional; aunque los cuatro pilares que marcan la hoja de ruta son válidos, es decir la agenda social, mejora de pensiones, calidad de la salud y mejoras en la educación, Chile hará su referendo bajo la influencia amenazante de la izquierda del eje Cuba-Venezuela. Los mismos narco siniestros farianos y ELN que nos quieren someter aquí.