¿La educación en Colombia es de calidad?

*Rodrigo Tabares Ruiz
Columnista

El último informe de las pruebas Pisa 2018  revivió la discusión sobre la calidad de la educación en Colombia. Aunque el país ha crecido desde el 2006, los resultados entregados recientemente por la OCDE advierten que el sector tiene grandes retos para mejorar. Nuestro país ocupó el puesto 58 entre 79 evaluados.

La discusión sobre la calidad de la educación en Colombia ha estado sobre la mesa desde los años 70; sin embargo, seguimos rezagados con relación a otros países de América Latina, que presentan mejores indicadores en esta materia. Ante los bajos resultados obtenidos, desde las diferentes orillas políticas e ideológicas se escuchan voces que le endilgan la culpa a uno u otro de los actores involucrados en este sector vital para el desarrollo de la nación.

Los esfuerzos por mejorar la educación colombiana realizados por diferentes gobiernos no han sido suficientes. Por ejemplo, bajo la administración de César Gaviria (1.990-1.994) se reunió la llamada Misión de Sabios que produjo el documento “Colombia: al filo de la oportunidad”, en el que esbozó las estrategias para alcanzar el cambio educativo que requería el país, es decir mejorar la calidad, descentralizar y democratizar la educación, lo que implica aumentar la inversión para el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Veinticinco años después muchas de las metas planteadas siguen lejos de nuestro alcance.

De otro lado, los llamados milagros económicos de países como Singapur, Taiwán, Japón y Corea del Sur se han dado a través de un salto educativo. A mediados de la década de los 70 Corea y Colombia tenían un PIB per cápita similar y un nivel de industrialización parecido, de hecho, las ventajas competitivas de ambos tenían que ver con la agricultura, Corea exportaba arroz y Colombia café. Hoy Corea es uno de los grandes productores mundiales de teléfonos móviles, televisores y vehículos, mientras que Colombia no ha podido siquiera mantener su competitividad cafetera, por eso el ingreso per cápita de los coreanos en el 2018 fue de 26.570 euros, mientras el nuestro de 6.642 euros.

Finalmente, no basta con ampliar la cobertura y establecer la jornada única; la calidad de la educación se mejora mediante un conjunto de acciones que van desde dignificar la profesión del docente, hasta construir políticas de Estado que trasciendan los gobiernos y permitan aumentar los recursos destinados a la innovación, la investigación, la ciencia y la tecnología.
*Universidad Cooperativa de Colombia