La crisis de Manizales

Iván Tabares Marín
Columnista

Asistí la semana pasada a una reunión convocada en Manizales por un movimiento cristiano que quiere revocar el mandato de su alcalde, Carlos Mario Marín, de la Alianza Verde, si no anula el nombramiento de la responsable de la Secretaría de la Mujer y de Equidad de Género, Matilda González Gil. Ella es una dama transgénero que ganó el concurso de méritos para el cargo; pero es cuestionada por su condición sexual y sus videos en redes sociales, ofensivos para la muy recatada comunidad cristiana de la ciudad.

Me sorprendió la actitud fundamentalista de quienes tomaron la palabra en ese evento y, sobre todo, el desconocimiento generalizado sobre el enfoque de género que cuestionan. También ese desconocimiento es notorio en los videos de diversos países latinoamericanos que circulan en internet, para no hablar del absoluto silencio de todos los medios de nuestro país al respecto, con excepción de El Diario en esta columna. Ya había comentado que los autores de El libro negro de la nueva izquierda, no entienden bien el asunto.

La investigación sobre el enfoque de género me ha enseñado que mientras no lo conozcamos no lo vamos a combatir con eficacia y que, si nos mantenemos en esta posición, la Alianza Verde y otros partidos de izquierda ganarán sin ninguna duda las próximas elecciones presidenciales y nos meterán en un lío mayor como el que tienen Argentina, Perú y España, entre otros.

El problema de fondo reside en el hecho de que algunos de los principios básicos de esa ideología de género son científicos y comprometen nuestra manera de pensar, la religión, la democracia y nuestra condición humana, tal como intenté explicarlo en las columnas del año pasado. Por ejemplo, si a un cristiano se le explica que el sujeto, la persona o el ser humano no es una entidad, una esencia o una sustancia, sino una creación mental o algoritmo, inicialmente no va a entender nada, pero cuando lo comprenda, todas sus creencias se verán afectadas o sin fundamento.

Sin embargo, mi invitación es a que los cristianos todos hagan el ejercicio y busquen la manera de salvar su fe como Dios les ayude, con la seguridad que será la única forma de enfrentar la arremetida marxista bien financiada por organismos internacionales para destruir nuestra organización familiar, nuestra tímida democracia y el capitalismo. Si estudiamos la perspectiva de género, podremos derrotarla con sus propias armas, con su juego de palabras y con los avances de la ciencia en este siglo.

Todos sabemos hoy que la democracia se fundamenta en una mitología según la cual el ser humano es un “sujeto”, un “yo”; pero es inaceptable el discurso del enfoque de género cuando aprovecha el conocimiento que tenemos para ridiculizar nuestro relato político. Es como cuestionar la religión porque sus creencias no encajan con las ciencias. La ideología de género rechaza la ciencia en lo que la contradice.