La corrupción, un flagelo histórico (II)

Carlos Andrés Hernández
Columnista

Posterior a los hechos de corrupción históricos narrados en la columna anterior, el siglo XX no fue ajeno a tales manifestaciones lesivas para el desarrollo de la instituciones colombianas, en el año 1903 fueron sonoros los escándalos por sobornos a funcionarios públicos los cuales desencadenaron factores favorables para la perdida de hegemonía y separación de Panamá. También el presidente Rafael Reyes se vio envuelto en escándalo al entregar campos petrolíferos a familiares, y el frente nacional bajo el pacto de Benidorm legitimó las acciones del Estado bajo el pago de favores clientelistas y burocráticos en la rotación del poder donde todo hecho de corrupción era válido y justificable, tal como lo denunció el partido comunista en la convención de octubre del 64, según narraciones del historiador Indalecio Liévano.

Al igual que estos hechos todavía evocamos escándalos históricos los cuales siguen en su mayoría impunes en la memoria de los colombianos, hablamos de sucesos y escándalos más recientes, como el proceso 8000 del año 95, el del Fondo de Pensiones de Foncolpuertos por desfalco de más de 11 mil millones de pesos, Dragacol por 1,2 billones, Cajanal desfalco a la mesada de los docentes por más de 600 mil millones, el robo a los subsidios de las familias campesinas en el gobierno de Uribe con Agro Ingreso Seguro por más de 200 mil millones, el carrusel de la contratación con el alcalde Samuel Moreno y los hermanos Nule por 2,2 billones de pesos, los desfalcos a la salud de Caprecom y Saludcoop por valor de más de 4 mil millones, de igual manera podemos nombrar muchos más, Termorío, Reficar, Interbolsa, Colpensiones, Odebrecht e Hidroituango entre otros.

No importa que sean protagonizados por entidades públicas o privadas, tal como lo expresó Sor Juana Ines ¿Quién peca más, el que peca por la paga o el que paga por pecar? Los grandes escándalos de corrupción en el mundo incluyen a públicos o privados, unos ofrecen y otros reciben. Se podría decir que no es un problema de actividades o sectores, es un problema de principios y valores que se inculcan con la cultura de la legalidad desde la familia y el hogar, en principios como el que los bienes públicos son sagrados. Se ve el caso donde padres de familia felicitan a sus hijos al traerse los colores del compañerito de curso, o porque se cuelan en la fila, tildándolos de avispados, patrocinando con estas conductas la ilegalidad.

La falta de conciencia en materia de corrupción no solamente tiene una gran carga histórica, sino también un gran componente de falta de educación en la responsabilidad de lo colectivo. Esto ha traído al país falta de confianza, subdesarrollo, deficiencia en la inversión social e institucional. Colombia ocupa el puesto 57 del ranking de competitividad mundial entre 141 países con 62,7 puntos, siendo cuarto en Latinoamérica, sin embargo hay dos factores que le sigue limitando como país en vía de desarrollo, la innovación y el fortalecimiento institucional afectado en gran parte por la transparencia de sus acciones y la corrupción.

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