La alborada decembrina: una mala tradición

Jairo Arango Gaviria
Columnista

La alborada consiste en la quema de grandes cantidades de pólvora, con el pretexto de celebrar la llegada del mes de diciembre. Paradójicamente, ésta cuestionada práctica tuvo su origen en Medellín “El 25 de diciembre de 2003, el bloque paramilitar Cacique Nutibara, que operaba en 10 comunas de Medellín, se desmovilizó; por eso, para festejar la dejación de las armas, su reincorporación a la sociedad civil, y para hacer notoria su presencia, iniciaron una quema desaforada de pólvora. Una gran cantidad de elementos pirotécnicos fue repartida en las diferentes comunicas y corregimientos, y de allí en adelante se empezó a realizar todos los años como tradición”. Solo paisas.
Ese anuncio del paramilitarismo en Medellín celebrado con gran cantidad de pólvora, logró hacer carrera, hasta convertirse en una tradición del pueblo antioqueño.

Sin embargo, esta forma de mantener vivo el recuerdo de ese grupo armado, no es aceptada por toda la comunidad. Hay un gran sector de la población que no comparte esta tradición, por considerarla una afrenta a las autoridades, al recordar el origen de la alborada, y su anuncio de que aquí estamos, y aquí nos quedamos. De la misma manera en que no se puede negar ni desconocer su origen, la alborada ha logrado traspasar las fronteras paisas, para replicar en el eje cafetero, a pesar de las campañas gubernamentales en contra de la quema de pólvora. Pero desafortunadamente en vez de disminuir, aumenta, así como se incrementa el número de lesionados. Una explicación del porqué a estas alturas de la civilización haya personas y comunidades enteras que se reúnen para quemar pólvora; y como si se tratara de un ritual, adelantar alboradas, podría encontrarse en el interés de algunos dirigentes, que tienen adicción a la pólvora, al ver restringido y prohibido el uso de armas de fuego, haciendo disparos al aire.

La gran mayoría de la sociedad es amante de la llegada de la navidad; de disfrutar unas fiestas de fin de año con alegría, con tranquilidad y en paz. La iniciativa que cursa en el Congreso de prohibir la quema de pólvora en Colombia, es un propósito loable, que debe ser apoyado por todos los congresistas, sin importar partido político o ideología.

Sin embargo, no faltara quien se ausente para dañar el quorum, tal como ocurrió, cuando últimamente se iba a aprobar el proyecto anticorrupción, que finalmente quedó como un saludo a la bandera. Esperemos que no haya más quemados, y que la única alborada que se celebre sin pólvora, sea la de la reconciliación y la paz.