Interés general con autoridad y orden

Jorge Eduardo Murillo
Columnista

Aprovechando el inicio de la nueva administración se hace necesario reforzar algunos puntos que muchas veces no hacen parte de cambios o para ciertos funcionarios no son trascendentales. Las secretarías de Gobierno y Movilidad para algunos son simples cargos para cumplir cuotas políticas o hacer carrera pública. Hoy en día ante el crecimiento de las ciudades y de la población se requiere una nueva visión de ciudad. Gobierno y Movilidad deben tener sus respectivos secretarios, pero deben nombrar a unos sub secretarios que se dediquen a toda la parte operativa que quita mucho tiempo y demasiados comités y reuniones, que hacen que la esencia de sus funciones se diluya y los respectivos secretarios se dediquen más a satisfacer el interés particular de unos pocos, por encima del interés general de la ciudadanía. Me refiero a que la ciudad se ha convertido en un caos en la movilidad y las soluciones parecen ser sólo obras de infraestructura en puentes y vías.

No, acá necesitamos que el secretario de movilidad se ajuste el cinturón con los guardas del tránsito y con los ciudadanos irrespetuosos. Se requiere una mano fuerte con mucha autoridad para que los conductores y transeúntes cumplan las normas. La oficina del secretario de movilidad debe quedar en las esquinas donde las busetas recogen pasajeros al frente del semáforo. Las oficinas deben quedar en las vías de 2 y 3 carriles donde los particulares parquean sin ningún recato. Si el secretario de movilidad pone el interés general como una meta de cambio, la ciudadanía le agradecerá que podamos transitar más rápido y sin contra tiempos, deben castigar duro a quienes parquean indebidamente y todos debemos tener en el carro un indicativo de llamado de atención a los infractores.

En Gobierno debe suceder lo mismo con respecto a la invasión del espacio público, no hay derecho a que el desorden por favorecer a muy pocos incomode tanto a los ciudadanos. Los secretarios de Movilidad y Gobierno deben darse una salida por muchísimas ciudades capitales donde los espacios y las vías son respetados bajo una sola premisa, Orden y Autoridad, ya quedará tiempo para los menesteres políticos y administrativos. Si Pereira cambia en estos sentidos podemos convertir unas debilidades en grandes fortalezas para potencializar el turismo, Hoy nadie quiere ir al centro, Cerritos o Dosquebradas por el desorden y los trancones, si que menos llegarán turistas. Así funcionarios, guardas y ciudadanos debemos también cambiar para que el interés general prime sobre pocos desordenados.