Inteligencia y contrainteligencia

Otoniel Arango Collazos
Columnista

Hace 44 años estando en la Escuela Militar de Cadetes, renuncié entre otras cosas, debido a que le pregunté a un oficial, que cómo era posible que uno de los mejores ejércitos no hubiera podido acabar con las guerrillas y el me respondió, que eso se debía a la falta de voluntad política. En efecto, en Colombia siempre han sido condescendientes con los criminales. El miércoles 6 de noviembre de 1985, el M19 se tomó el palacio de justicia y asesinó a lo más granado de la judicatura, siendo premiados con casa carro y beca.

En tiempos de la asamblea nacional constituyente, el actual procurador Fernando Carrillo llegó con la bandera de eliminar el servicio militar obligatorio. El 26 de septiembre de 2016, se firmó un acuerdo de “paz” en contra de lo decidido por el pueblo y ahora tenemos, una variopinta muestra de delincuentes en el congreso y sus compinches con justicia a la medida para quedar impunes. Todo lo anterior para significar que hace muchos años dormimos con el enemigo.

Ahora la han emprendido en contra de la inteligencia, algunos medios mercenarios de la izquierda, ignorando adrede que la labor de inteligencia es un instrumento de protección y conservación del Estado social de derecho, pues le corresponde a las FFMM según las voces del artículo 217 superior, la defensa del orden constitucional, como fundadoras del Estado.

Las funciones de inteligencia y contrainteligencia son de suma importancia, dadas las graves amenazas a la seguridad que aquejan al país, tales como el terrorismo y el narcotráfico. Es imperioso pues, contar con una planeación de trabajo en materia de recolección de información que permita anticiparse a todas aquellas acciones que constituyan posibles amenazas o riesgos que puedan afectar la seguridad y defensa nacionales. Tal actividad está claramente regulada en la Ley Estatutaria 1621 del 2013 y en el Decreto 857 del 2014; normas que surtieron el trámite de constitucionalidad mediante sentencia C-540 de 2012.

Se habla ahora de perfilar; de carpetas; como si fueran actividades delictivas, cuando perfilar no es más que elaborar el perfil de alguien y elaborar una carpeta no es más que guardar información que sea de conocimiento público sobre una persona natural o jurídica. Los únicos que deben temer ser examinados, han de ser los delincuentes, los demás no. Ahora bien, si en dichas actividades se llegare a violar la ley, que se sancione a los responsables previo y debido proceso, no como fieras para la tribuna, ávida de pan y circo. Un feliz día y mucha prosperidad.

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